jueves, 13 de julio de 2017

Reflexión



 ¿Cuánta belleza verás hoy en tu entorno inmediato?
 ¡Qué tengáis un día precioso, con pensamientos 
como poesías de cariño y de amor, 
viendo belleza donde a primera vista a lo mejor no la hay...!

jueves, 22 de junio de 2017

Soy PAS y me merezco...

Hay una frase, una expresión, que últimamente se escucha mucho y es más que probable que tu, lector o lectora, no solamente te la habrás dicho a ti mismo/a, pero que te la habrán dicho: "Me merezco..." o "Te mereces". Es una frase que sale a menudo en las sesiones de coaching con mis clientes, pero de la misma manera sale en artículos, láminas, conversaciones en los medios sociales. 
Personalmente me resuena esta frase desde mi infancia. Me doy cuenta que he tenido suerte con mis padres que, después de haber cumplido una tarea, me decían que me había ganado un beso, un caramelo o -excepcionalmente- un helado "porque me lo merecía". Recuerdo hacer cosas para poder recibir "premios" algo que, siendo niña PAS, es bastante común. Sé que muchos niños crecen sin la valoración de sus progenitores y en este sentido me considero afortunada. Recibir un comentario y un premio de este tipo te hace sentir bien y valorado. En todo caso, estoy hablando de lo que otra persona cree que me merezco (valoración externa) y no de algo que yo creo o creía que me tendría que tocar, cómo de grande tendría que ser la recompensa para equilibrar mi esfuerzo. Es más, volviendo atrás en mis recuerdos recuerdo cierta tensión, cierto anhelo por saber qué premio me tocaría o cómo estaría valorada según qué acción. No recuerdo sensaciones o pensamientos de tipo "me merezco...", simplemente porque no sabía cómo mis actos iban a ser percibidos por mis padres o profesores. 
Ahora, te confieso que ese "me lo merezco" me suena un poco raro según el contexto. A ver si me explico. ¿Quién decide sobre aquello que supuestamente te mereces? ¿Y cómo lo valora? Por ejemplo, noto una sensación extraña si veo o escucho publicidad que me dice y me hace creer (¿en función de qué?) que me merezco un viaje, una lavavajillas o hasta una tarde en un spa. ¿Qué sabe esa gente de mi? ¿En que se basa?

Expectativas
Haces algo libre de expectativas. Lo haces desde la libertad sin esperar nada a cambio lo cual hace que la "recompensa" directa, si es que la haya e igual la que sea, te hace incluso sentir un poco incómodo. Casi dirías que la mejor recompensa no sería algo personal, sino ver que alguien puede avanzar en su vida gracias algo que haces sin saber de manera consciente que ese algo proviene de ti. En este sentido pienso en maestros que enseñan desde la vocación y siembran semillas de futuro en los corazones de sus alumnos. Haces algo por hacerlo y punto. Ni se te ocurre algo como: "...y por esto me merezco". 
Otra cosa es que haces algo que consideras positivo y lo cual te ha costado mucho tiempo y energía. En este caso posiblemente sientes que mereces algo a cambio. Ese algo puede ser un reconocimiento verbal (¡muchas gracias por tu ayuda!), un ramo de flores, hasta una cantidad de dinero. Generalmente los primeros dos tienen su origen en una reacción espontánea mientras que un pago en metálico suele ser consecuencia de algún tipo de contrato. Todo va bien mientras que estás contento con lo que recibes, mientras que sientes que hay un equilibrio entre lo dado y lo recibido, pero para llegar a esa satisfacción tenías que haber tenido cierta expectativa de cara a la recompensa merecida por tu acción. 
Ahora damos un pasito más: imagínate que has hecho algo para otra persona, para la sociedad en general y nadie te dice nada, nadie te lo valora y no hay premio de ningún tipo. Ese es el momento en que posiblemente piensas llena de indignación: "Con todo ese esfuerzo, y ni mu, ¡nada!; merezco un poco de respeto, ¡merezco que me reconozcan todo que he hecho!". 
O, un poco en la misma línea, te puede pasar esto: tu novia te deja después de una relación de tres años en la cual has dado todo de ti para hacerla feliz. ¡No hay derecho! Me he enterado que tiene otro, no me lo creo y no me merezco esto. Me he sacrificado por ella durante tres años. ¡Merezco ser feliz! 
Y es justamente en ese tipo de situaciones que ese "me merezco" me chirría. Me  chirría porque, tal como yo lo veo, el punto de salida no es el correcto. A ver si me explico: En primer lugar, si haces algo para otra persona lo haces (esto se supone) libremente y desde el amor porque eres un ser social, porque te encanta ayudar pero no porque esperas algo a cambio. De verdad, mientras que no existe un contrato que estipula las obligaciones de las partes, esperar algo a cambio de lo que haces no es justo. Si no hay contrato, si no hay un acuerdo previo, no es correcto ni justo esperar algo a cambio y menos todavía sin que la otra persona tenga conocimiento de tus expectativas. Si te pasa que tu esperas algo que no se te da, evidentemente te sientes mal, te sientes utilizado y usado y te sientes víctima... mientras que tú mismo te has colocado en esa situación teniendo expectativas que encima ni son realistas. ¿Te acuerdas del triángulo deKarpman? Empiezas como Salvador y acabas como Víctima/Acusador. Pero entonces, ¿qué es lo que te mereces? 
Lo único que te mereces en situaciones de este tipo, cuando tu supuesto premio depende de otra personas o de un determinado colectivo, es la capacidad de ser honest@ contigo mism@. Y no solo te lo mereces, no, es lo que te debes. Esto te hace ser responsable de tus acciones, emociones y pensamientos. Recuerda: como persona adulta, la única persona responsable de tu bienestar emocional, de tu felicidad, eres tú. No es otra persona la responsable de tu felicidad - ni tu novi@, ni tus padres, ni tus hermanos o resto de la familia, ni tus amigos o vecinos-. El único responsable de tu bienestar emocional eres... ¡tú! ¿Crees que mereces ser feliz? ¡Claro que te lo mereces! Pero nunca como resultado de "un premio" ajeno. 
A lo mejor te cuesta llegar a creer lo que acabas de leer. En este caso te sugiero cambiar el chip para ver que es aquello que sí te mereces... :) Volvamos al primer ejemplo: has hecho algo para otra persona, para la sociedad en general y nadie te dice nada, nadie te lo valora y no hay premio de ningún tipo. ¡No te sientas mal! Date cuenta que no pasa nada mientras que tú mismo valoras que has hecho: reflexionas sobre tu entrega y sobre el resultado de tus acciones. Puedes estar orgulloso de ti, de tu compromiso y de tu empatía. Fíjate, igual te mereces... ¡un respiro! (o cualquier otra cosa que te viene a mente mientras que sea algo que tu te puedes dar a ti mismo: un helado, un paseo, ese libro que querías comprarte... etcétera). 
Y en cuanto al segundo ejemplo, más de lo mismo: tu novia te deja después de una relación de tres años en la cual has dado todo de ti para hacerla feliz. Claro, te mereces ser feliz, pero no será ella que te hará sentir bien contigo mismo ni con la vida en general. Esto depende de ti y de cómo te colocas emocionalmente en relación con la pérdida de tu pareja. Puedes reflexionar sobre tu compromiso y sobre la manera en que te has sacrificado... Igual ha sido un poco demasiado y en el proceso has dejado de ser Tu para poder hacerle feliz a tu chica; es probable que ella hasta se veía agobiada por tu atención continua. La culpa no es de ella; tú te has sacrificado libremente, porque lo has querido y porque te parecía lo que tenías que hacer. No hay nada que reprochar. Sí, claro, mereces ser feliz, todo el mundo se lo merece, pero nunca puedes responsabilizar a otra persona si él o ella no te hace feliz. Depende de ti. 
Te puedes merecer muchas cosas; todos merecemos por lo menos las necesidades básicas como un techo, sueño, cariño, seguridad, comida, amistad, dignidad y respeto. La pregunta es: ¿todo el mundo lo tiene? Claro que no. Hay colectivos de todo tipo que ni siquiera tienen techo y en estos casos ni siquiera depende de ellos sino de la humanidad en su totalidad de la cual tu, yo y ellos también formamos parte. Con lo cual el tema se complica y no poco hasta que podría pensar que hay algo más grande que nosotros mismos (al nivel del ego) que determina el curso de la evolución humana. Aun así creo que vale la pena seguir ayudando y contribuyendo siempre al nivel que sea y en la medida en que podamos sin esperar realmente nada a cambio, sin esperar resultados inmediatos. Recuerda: todos somos responsables y todos nos "merecemos" una sociedad humana y un planeta sana, y lo digo en el sentido que nada tiene que ver con nuestro pequeño ego que, según las expectativas que viven en él, puede llegar a sentirse herido, no valorado e... infeliz.

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La sensibilidad, lejos de limitarte, te puede proporcionar las alas que te permiten vivir tu vida plenamente. 

Si quieres saber todo sobre el rasgo para poder descubrir de que manera se manifiesta en tu ser, si buscas herramientas, ideas y consejos, te recomiendo mi último libro: Personas altamente sensibles.





Recomendado por Elaine Aron
"Este libro es científicamente correcto a la vez que fácil de leer, y proporciona una introducción detallada del rasgo de la alta sensibilidad. Presenta tanto explicaciones claras como sugerencia fáciles de poner en práctica para prosperar en un mundo menos sensible. Si eres altamente sensible y desconoces el rasgo, este libro cambiará tu vida". Elaine Aron

sábado, 27 de mayo de 2017

Personas Altamente Sensibles, libro

Si eres una PAS, una persona con alta sensibilidad, o si conoces a una PAS, este libro te/le puede aportar mucha claridad sobre el rasgo.

Elaine Aron lo recomienda:
"Este libro es científicamente correcto a la vez que fácil de leer, y proporciona una introducción detallada del rasgo de la alta sensibilidad. Presenta tanto explicaciones claras como sugerencias fáciles de poner en práctica para prosperar en un mundo menos sensible. Si eres altamente sensible y desconoces el rasgo, este libro cambiará tu vida".

Y si quieres echar un vistazo a los primeros treinta páginas, puedes pinchar aquí:
https://goo.gl/VJKGT9


Hoy, 7 de junio, mi libro está en la 5ª posición de los libros más vendidos, tal como viene publicado en la página "libros" de La Razón:


Me emociona verme en una lista con Eckhart Tolle... :)

domingo, 7 de mayo de 2017

PAS con "P" de Perfeccionista

La relación entre ser una Persona con Alta Sensibilidad y el deseo de ser "perfecto"


La mayoría de las personas con alta sensibilidad se reconoce en el perfil de perfeccionista. Queremos ser "perfectos" y hacer todo lo posible para que nuestros actos sean, también, "perfectos". Y, como a lo mejor ya sabes, estas aspiraciones no solamente son inalcanzables, sino que, sobre todo, son agotadoras. Ese Perfeccionista dentro de nosotros, si es que lo reconoces como una faceta de tu ser, realmente forma parte de un determinado colectivo de características que determina tu persona, de la misma manera que lo pueden hacer, por ejemplo, el Crítico Interior, el Pensador Racional, el Trabajador Imparable, el Complaciente, etcétera. Las partes de nuestro ser, esas voces que nos hablan, pueden tener más fuerza de lo que les corresponde, hasta tal punto que nos obstruyen, nos sabotean y nos quitan las riendas de nuestra vida.
Volvemos al Perfeccionista. ¿Qué es lo que pretende? Basándose en, digamos, una imagen de una situación o de un comportamiento ideal que tú te has propuesto, te exige que llegues a alcanzarlos tal cual. Dicho de otra manera: que todo lo que haces, dices, realizas, que todo esto concuerde con esa imagen ideal o perfecta. Te exige que te vistas de la manera ideal e impecable, que tengas una figura de cine, que seas la madre o el padre perfecto, que saques solamente dieces (un nueve se percibe como un fracaso), que tu jardín sea equivalente a un paraíso bien ordenado y sin mala hierba o capullos caducos y que, cómo no, tu casa siempre esté muy (totalmente) limpia y que todo esté en su lugar correcto. Te exige que te expreses siempre de manera correcta dada la situación en que te encuentres, que siempre seas coherente y que tus actos siempre sean éticos. (Basta escribir esto para que empiece a notar cierto agotamiento y agobio).

Muchos PAS tienen la parte del Perfeccionista bastante desarrollada y fuerte para compensar una autoestima tendiendo a la baja. Quien, en su infancia, ha recibido mensajes de tipo "Hay que ser más fuerte", "Ser débil no te lleva a ninguna parte salvo al fracaso", "Si lloras tanto me avergüenzo de ti", hará todo lo posible para demostrar al mundo su valía, y este es el momento en que empezamos a otorgarle mucho poder al Perfeccionista. Queremos demostrar que valemos, y queremos que nadie (ni nosotros mismos) se avergüence de cómo somos.

Tu Perfeccionista interior no aguanta comentarios negativos ya que, es perfecto. Y para evitar críticas, nunca puede descansar, pues ha descubierto que la perfección es un proceso en sí y que ese proceso necesita ser actualizado continuamente. Acabas de limpiar tu casa, te giras, y siempre ves "algo" que todavía no está del todo limpio o bien colocado. Tu ropa puede estar perfectamente planchada, pero el momento en que te la pones, ya empieza a arrugarse. Te peinas, pero sales a la calle y el viento hace su parte. Y sacar un diez está bien, pero la próxima nota no puede ser menos.
¿Y... ese cuadro que no cuelga perfectamente recto? Creo que hay pocos PAS que, al ver eso, no sientan una fuerte necesidad de corregir el ángulo.

La pesadilla del Perfeccionista es la crítica. "Haré todo lo que esté en mi poder para evitar que me critiquen", me dice Juanlu. "No soporto la crítica porque quiero ser valorado y aceptado, y está claro que, si te critican, ni te valoran ni te aceptan. Por eso no puedo descansar. Me pone histérico pensar que, por ejemplo, cuando invito a mis amigos a una cena, la comida no salga bien, digo... perfecto, y reconozco que siempre, siempre es mejorable. ¿Sabes? A mis amigos les encanta que les invite y siempre me dicen que soy un cocinero de cinco estrellas, pero muchas veces tengo la sensación que solamente lo dicen por complacerme y que, en realidad, saben que un plato no está bien del todo, pero que no lo quieren decir por ser personas educadas. A veces, incluso, tengo la sensación de engañarles (porque yo sé que se puede mejorar) y también me cuesta mucho aceptar sus cumplidos. Es un estrés continuo y me mata", acaba con un profundo suspiro.

Ese estrés de Juanlu no solamente "lo mata", sino que le impide disfrutar de lo que hay. El perfeccionismo le roba el tiempo y le sabotea en el sentido de que nunca le permite sentirse seguro de sí mismo; la duda permanente le mina la autoestima. Y esto le pasa a Juanlu, pero también te pasa a ti si le permites al Perfeccionista manejar las riendas de tu vida.

¿Cómo transformar el Perfeccionista de un saboteador en un aliado?
Lo primero que puedes hacer es identificarlo. Esto parece obvio, pero no lo es tanto. Si estamos tan acostumbrados a que mande en nosotros, muchas veces ni nos enteramos de que está hablándonos e influenciándonos. Podrías, por ejemplo, al final de día, hacer una retrospectiva de aquello que ha transcurrido y buscar las situaciones y los momentos en que ha determinado tu conducta. O los momentos en que te has sentido mal por algún comentario, alguna mirada. Te aconsejo observar atentamente estos momentos y estas emociones. Puedes, si lo haces bien, encontrar el momento exacto en que regalaste tu poder (tus riendas) al Perfeccionista. Date cuenta que esa parte de tu ser, cuyo objetivo es -irónicamente- hacer que te sientas bien y valorado, ¡no es en absoluto una parte negativa! Lo que pasa es que tiene demasiada fuerza y por eso se apresura en cada momento para "ayudarte" a hacer las cosas bien o de manera "perfecta". Y este es el problema: no lo necesitas en "cada momento", ya que hay momentos en que necesitas disfrutar, relajarte y no preocuparte de cosas que en ese instante no merecen tu preocupación. Si buscas conectar con la parte opuesta del "Perfeccionista", como podría ser "Don Relax" o "Disfrute", y te los imaginas ganando un poco de fuerza, algo puede cambiar en tu interior.

Lo que no conviene hacer es intentar suprimir al Perfeccionista; las partes -ninguna de ellas- no se dejan suprimir ya que su único deseo es ayudarte, y cuanto más las intentas suprimir, más esfuerzo harán por manifestarse. ¿Entonces? Habla con el Perfeccionista; él te habla a ti continuamente y puedes contestarle, ¿no te parece? Puedes darle las gracias por su fervor en ayudarte, en motivarte para conseguir la excelencia y sacar dieces en todos los sentidos. Su trabajo es importante y realmente le agradeces su apoyo. Pero luego, y desde el cariño, le pides permiso para contactar un poco más con "Don Relax", ya que él también merece un turno. Dile, al Perfeccionista, que sigues contando con él y que, en el momento en que le necesites, le llamarás para que te ayude. Recuerda: no es tu enemigo, es un aliado, pero en el curso de tu vida ha cobrado más poder de lo que, en este momento, te conviene. Un exceso de poder de una parte de tu ser le convierte de aliado en saboteador. Siempre. Imagínate ¿qué pasaría si Don Relax tuviera más poder de lo que quieres que tenga? Cada uno en su sitio, y tu Yo manejando las riendas y guardando el equilibrio. Al final, es TU vida, ¿no es así?

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Recomendado por Elaine Aron
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jueves, 20 de abril de 2017

Niños PAS y el acoso escolar

Comparto este artículo, escrito por Nieves García-Valiño, antropóloga, sobre un tema que nos preocupa a muchos PAS, igual si son padres o no. Agradezco mucho a Nieves su compromiso con el tema PAS.


Los niños altamente sensibles son personitas que ven el mundo desde una óptica más íntima, sensible y personal, desde el interior más profundo. Es como si el rumor cotidiano afinara en ellos una melodía diferente, más dulce, más bella pero también más triste y que solo ellos saben captar.


Son niños que se saben diferentes al resto aunque no llaman la atención. No les gusta competir, no les gusta la inmediatez ni el rumor de las masas. Les gusta jugar con las estrellas, meditar con la música y pasear en soledad. Son mucho más maduros que sus propios amigos y el mundo les parece egoísta. Se sienten heridos con facilidad y cualquier palabra o mal gesto les afecta gravemente. Sienten en mayor grado los desprecios, los silencios y los malos modos.


Niños de sentimientos puros, se emocionan con una canción, con el final de un cuento, con una bonita película o con un “te quiero” de sus padres. Desarrollan la empatía a una edad muy temprana. Rápidamente se ponen en el lugar del otro, en el lugar de quien sufre. Habitualmente no les importa compartir sus cosas con los demás y tienden a ayudar a los compañeros y personas que más lo necesitan.


Los niños PAS no son más débiles ni más fáciles de manipular ni tampoco tienen menos personalidad ni iniciativa aunque, y aquí aparece el problema, lo pueden parecer a ojos de un niño acosador.


El acoso escolar, aunque yo lo llamaría acoso en la escuela, pues el adjetivo “escolar” significa “pertenenciente a…” y no creo que dicha conducta “pertenezca” a la escuela, es una forma de violencia entre compañeros en la que uno o varios alumnos molestan y agreden de manera constante y repetida a uno o varios alumnos, quienes no pueden defenderse de manera efectiva y generalmente están en una posición de desventaja o inferioridad.


El acoso o bullying ha existido siempre, pero ahora se ha convertido en algo público. Las nuevas tecnologías han conseguido una limitación de la privacidad. Ya no existe el anonimato de las víctimas, lo que otorga más poder a los acosadores. El acoso, hoy en día, supera las fronteras del patio del colegio. Este tipo de acoso no es ocasional ni debe confundirse con las reacciones espontáneas y aisladas ante un conflicto entre compañeros, con las burlas y juegos rudos ni con actos de vandalismo.


Ciertas características distinguen al acoso escolar de otras formas de violencia entre escolares: el hostigamiento (insultos, motes, humillaciones, propagación de rumores falsos, mensajes, llamadas, golpes…) se repite y prolonga durante cierto tiempo, es intencional y se realiza lejos de la vista de los adultos o en lugares con poca vigilancia. La víctima se encuentra indefensa, humillada y sometida, y dicha situación se mantiene gracias a la “ley del silencio”, pues no se denuncia por parte de los alumnos “observadores pasivos”.


En el acoso escolar intervienen: los agresores, las víctimas y los testigos.


Los acosadores son niños con problemas de autoestima que, usualmente, provienen de familias en las que la violencia es empleada como medio para resolver conflictos. Estos niños eligen como víctimas a los niños solitarios, de pocos amigos o recién llegados a la escuela que necesitan ser aceptados rápidamente y por ello no se oponen a nadie ni a nada que pueda hacer que terminen segregados. Y ahí es donde puede estar el peligro para un niño PAS y su “no comprendida” alta sensibilidad.


Cualquier niño víctima de acoso, pero especialmente un niño PAS rechazado puede llegar a sufrir depresión infantil, ansiedad, estrés, problemas de sueño, terrores nocturnos, pesadillas e incluso ganas de no vivir. Esta sensibilidad no entendida puede provocar que en un futuro estos niños sean personas inseguras, con poca confianza en sí mismas y una baja autoestima. Además, el miedo, la vergüenza y el sentimiento de culpa los lleva a mantener oculto el problema e, incluso, a pensar que merecen ser tratados así.


Los docentes deben reconocer a esos niños para ofrecerles pautas. Los maestros debemos guiarlos, atenderlos, escucharlos y transmitirles nuestro apoyo y calidez. Sin embargo, prevenir el acoso escolar es una labor que los padres deben comenzar en casa. Los padres deben enseñar a sus hijos a ponerse en el lugar del otro y a aceptarse. Tienen que trabajar lo que se llama la comunicación asertiva, es decir, aquella que permite respetarse a uno mismo sin por ello dejar de respetar a los demás. Que el niño sepa reaccionar cuando otros niños lo acosan es responsabilidad de los padres.


Los centros educativos, por su parte, deben tener protocolos de actuación y exigir una suficiente dotación de recursos que permita al profesorado identificar y atajar los casos de acoso. Los colegios deben fortalecer la aplicación de procedimientos de mediación, negociación, arbitraje y otras formas de manejo no violento de los conflictos.

Entre todos debemos hacer ver a los niños PAS (en realidad, a todos los niños), que ser diferente es un arma de poder. Convencerlos de que si se sienten bien consigo mismos, la vida brillará porque ellos tienen luz, porque son especiales y lo bastante fuertes como para hacer frente a la adversidad. Es importante que aprendan a gestionar la frustración, la tristeza y los desengaños. Hay que hacerles ser conscientes de que habrá momentos malos. Habrá personas que no entiendan lo que es la alta sensibilidad, habrá niños que les digan cosas ofensivas por ser como son. Pero en ser distinto está el poder. Y, por último, hay que transmitirles la suficiente confianza, tanto en casa como en clase, para que sean capaces de expresar sus emociones y sentimientos. Solo así podremos ayudarles y terminar con uno de los mayores problemas que tenemos hoy en las aulas.  

Siendo PAS, ¿prefieres expresarte con comentarios directos o indirectos?



Existen múltiples maneras de decir algo, de expresar un mensaje, tanto si es algo agradable como si se trata de algo desagradable. Decir piropos, por ejemplo, no nos suele costar mucho a las PAS; es bonito poder hacer cumplidos por algo que nos alegra el corazón, cumplidos que hacen iluminarse el rostro de la persona que los recibe. Un vestido que queda bien, un traje, un nuevo corte de pelo, un éxito personal en el ámbito que sea, alegrarnos de verdad con la otra persona y expresarlo libremente y no porque creamos que se espera de nosotros que lo hagamos, en el fondo es un acto de amor incondicional.
Pero somos PAS y en muchos de nosotros vive ese deseo, esa -a veces profunda necesidad- de quedar bien. De halagar. Por un lado nos podemos sentir influenciados por lo que creemos que se espera de nosotros, lo que sería de buena educación, lo correcto, y creemos que tenemos que soltar ese piropo para evitar que nos tachen de lo que sea. El "qué dirán" es, para la mayoría de las PAS, un factor de peso, y la baja autoestima hará que hagamos cosas que no nos salen tanto del corazón como del coco para poder ganar puntos.  
Más difícil se pone la cosa cuando, en lugar de algún cumplido, tenemos que comunicar algo para expresar nuestro malestar. ¿Cómo le dices a alguien que te molestan los ruidos que hace comiendo? ¿O que el trabajo que ha entregado tiene errores? ¿Que estás harto de limpiar la caquita que el perro del vecino deja delante de tu puerta? ¿Qué no aguantas que te llamen "sentimental y exagerado" cuando no controlas esas lagrimillas al vivir algo que te emociona? ¿Cómo le dices a alguien que ya no le puedes seguir ayudando porque estás agotado? ¿Que estás harto de ser ninguneado? Cuando sientes la necesidad de decir "¡basta!", ¿lo haces de verdad y de buena manera, o empiezas a soltar indirectas?
Os confieso que soy una experta en indirectas. Y ni siquiera me daba cuenta de lo horribles que son, tanto para la persona que las recibe (porque, si recibes una indirecta siendo PAS, en seguida se montará una película basada en tu propia inseguridad, y probablemente contestarás con más indirectas... uff), pero también para la persona que las suelta. Son horribles porque, en el fondo, al no ser honesto, te traicionas a ti mismo haciéndote un flaco favor.
Miremos el primer ejemplo, el de que te molestan los ruidos que otra persona hace mientras está comiendo. Una indirecta podría ser: "No entiendo como hay gente que puede compartir el día a día con una persona que come con la boca abierta y al que se le oye masticar, ¿tú lo entiendes?" O, "Fíjate, hoy alguien me comentó que se ha peleado con su marido porque no aguanta su manera de masticar con la boca abierta, le vuelve loca, y aunque intentó durante mucho tiempo callárselo, hoy ha explotado y han tenido una discusión tremenda. Claro, le dije que la entendía perfectamente. ¿Tú aguantarías algo así?"
Y si es tan dañino soltar este tipo de comentarios manipuladores (ya que en el fondo es pura manipulación), por qué no decimos simplemente: "Oye, ¿por qué no comes con la boca cerrada? ¡Es horrible! ¡No aguanto el ruido que haces!"? Posiblemente porque no tiene nada de "simple". Puedes pensar que lo haces porque no quieres herir al otro. ¿En serio? ¿Acaso no hieres con indirectas? También puede ser por miedo a caer mal, por miedo a que dejen de quererte, por miedo a que te contesten mal y por miedo al conflicto. Esto ya me cuadra más, especialmente si eres una PAS con la autoestima baja.
La buena noticia es que existe una manera de ser directa sin, digamos, criticar, sin atacar, hiriendo lo mínimo posible. Esa manera de actuar parte de la base de que, en lugar de "culpar" a la otra persona, puedes hacerte responsable de lo que sientes. A ver si notas la diferencia entre lo del "Oye, ¿por qué no comes con la boca cerrada? ¡Es horrible! ¡No aguanto el ruido que haces!"? por un lado y "cariño, permíteme que te diga una cosa. Soy muy sensible a los ruidos, y cuando masticas con la boca abierta me siento un poco incómodo. Me ayudas a disfrutar comiendo juntos?"
La diferencia pues está en, por un lado, acusar desde la impotencia y mantener una actitud de víctima (¡me haces daño!) “regalando” tu poder, a hacerte responsable de la emoción que cierta situación te produce, quedarte con tu poder y expresar lo que te pasa sin criticar y además ofreciendo una solución, por otro.
Mediante la utilización de indirectas, al contrario de lo que puedas pensar, no podrás evitar que se tomen a mal el comentario, que pierdas puntos y que llegues a caer mal. Con la utilización de directas, tampoco. Tarde o temprano caerás mal; es inevitable. No podemos gustar a todo el mundo, es imposible. Date cuenta que tu también te has encontrado con personas que no te gustan; es completamente normal y es sano.
Sabemos que el tema de límites es vital para el equilibrio emocional de una PAS. Es imposible poner límites si utilizas indirectas ya que estas fácilmente llevan a malos entendidos y la pérdida de credibilidad. Utilizar frases con un claro "no puedo", en primera persona, evitan que tu interlocutor malinterprete el mensaje. Tu también prefieres que te contestan con un "no" (aunque duela, claro) en lugar de que te mantengan esperando algo que nunca será, que nunca llegará.
Ser honesto contigo mismo te permite ser honesto con las personas que forman parte de tu vida. Si puedes ser honesto en tus relaciones, la gente sabe que pueden confiar en ti, en lo que dices y lo que prometes. Y, cierto, si tienes la costumbre de utilizar indirectas, cambiar a directas es difícil y te costará. Lo sé. Pero vale la pena. Vale la pena para ti mismo y para tu entorno. Y si tienes hijos, más todavía. Si quieres que te respeten, si quieres aumentar tu autoestima, te aconsejo que procures que tus mensajes sean claros en lugar de ambiguos.


¿Cómo conseguir ese cambio?
  • Estate atento a tu manera de contestar o de compartir información y revisa tu mensaje. ¿Es claro? ¿O se puede interpretar de varias maneras? Un ejemplo muy simple: "Mañana nos vemos" no es un mensaje claro; "Mañana a las 3 nos vemos en el sitio X" no deja lugar a dudas. O, "Necesito decirte algo. Me molesta mucho que mastiques con la boca abierta, tal como lo estás haciendo en este momento. El ruido me es desagradable y verlo me produce un sentimiento de rechazo. Te valoro mucho, y quiero ser honesta".
  • Antes de hablar, pregúntate qué es lo que quieres decir y qué es lo que quieres que la otra persona entienda. No es necesariamente lo mismo. Ajusta tu mensaje para que haya concordancia. Incluso podrías verificar si tu mensaje ha sido recibido conforme tu intención preguntándole a la otra persona que ha entendido. Recuerda que el origen de los conflictos casi siempre es un malentendido.
  • Otra cosa que podrías hacer es pensar en los mensajes indirectos y evasivos que hayas recibido tú de otras personas. ¿Cómo te sentiste? ¿No valorado? ¿No respetado? ¿Manipulado? ¿Impotente? Este ejercicio es importante para que, utilizando tu capacidad empática, empieces a darte cuenta de la gran importancia de evitar el uso de "indirectas" por el daño que pueden causar en ti como en el otro.

Como cualquier cambio de conducta, no será una cosa que logres de un día para otro. Sé benevolente contigo mismo, suelta el perfeccionismo y colócate en la actitud de alumna de la vida. Puede ayudar apuntar tus avances en un cuaderno, anotando las indirectas que vas reconociendo de ti misma y de las otras personas, y escribiendo luego el mismo mensaje, pero de una manera directa. Y si quieres ayuda con este tema, como coach estaré encantada de echarte un cable.

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lunes, 17 de abril de 2017

Consejos para organizar Encuentros PAS

Uno de los problemas de las personas altamente sensibles es que se encuentran muy solas, que se perciben como "bichos raro" y creen (porque el mundo se lo hace creer) que están mal y son demasiado susceptibles. Una vez que el PAS haya descubierto que su forma de ser no resulta ser tan única, sino que pertenece a un colectivo de un 15 a 20 por ciento de la población mundial, casi siempre se siente aliviado y menos extraño, pero esto no es suficiente. Se empieza a preguntar dónde están los otros PAS y siente una creciente necesidad de contactar con ellos. 


Es muy importante que, como PAS, llegues a conectar con otros PAS, preferiblemente en persona (aunque los grupos de facebook son una alternativa aceptable). Los que me conocéis, sabéis que insisto en los Encuentros, en crear un espacio (puede ser una casa, un lugar bonito, un museo, alguna sala de algún centro... sed creativos) en el que la gente pueda conocerse para intercambiar experiencias, vivencias, facetas del rasgo, para aprender los unos de los otros sin ser criticados o juzgados y para aprender juntos. 
Me encantaría organizar este tipo de reuniones para vosotros, pero me es imposible porque vivo en Palma y no conozco lugares aptos de otras ciudades, aparte, quizá, de Madrid. Por eso, quiero hacer un llamamiento dirigido a vosotros para que salgáis de la zona de confort y entréis en acción. Pensad que no lo hacéis por vosotros, sino para ayudar a un grupo de PAS.

¿Cómo empezar?
Si tienes facebook, empezar es fácil: Crea un EVENTO. Esto puede ser tentativo/orientativo y no te obliga a nada. Elige una fecha con tiempo, en "lugar" pones la ciudad dónde vives y el "sitio por determinar". Puedes hacer una pequeña descripción de lo que tienes en mente, un tema, a lo mejor, un horario... Luego comparte (en los distintos grupos y en tu muro si quieres) y espera. Puedes compartir varias veces. 
También puedes hacer posters simples pero atractivos (si quieres te puedo mandar un ejemplo) y colgarlos en lugares por los que crees que pasarán PAS (bibliotecas, herboristerías, centros/casas culturales, centros de yoga y artes marciales, escuelas de arte/baile/música, librerías... etc., etc.) Hazlo de tal manera que la gente puede coger tu número de teléfono o dirección de correo para que puedan contactar contigo. Y a partir de ahí, ¡a ver qué pasa!

Si quieres que vaya yo a dar una charla/taller
Me encantaría compartir la experiencia con vosotros, dar la cara, como quien dice :). Si sabéis de algún espacio donde se suelan dar conferencias; si podéis mirar las agendas culturales para ver dónde dan charlas y llamarles o mandarles un correo; si conocéis  salas de cultura en los ayuntamientos (que se ofrecen de forma gratuita) donde podría dar una conferencia y luego un taller de 3 horas, hacédmelo saber y hablamos. Es importante que no haya costes de alquiler, o que, por lo menos, sean muy bajos. Pensad que tendré que pagar billetes y estancia. Por eso es importante que pueda dar un taller y/o vender libros, porque mis recursos son limitados. 
En este caso el procedimiento es igual: crear un evento (en facebook), colgar posters en lugares relevantes, igual insertar un anuncio en agendas que son gratis...

¡Entre todos ayudemos a muchos! y recordad:
 ¡PAS = MÁS!