domingo, 18 de septiembre de 2016

Si uno de cada cinco niños es PAS...


Siguiendo un poco el hilo de mi artículo "La vuelta al cole" y, vistas las reacciones de mis lectores, he decidido escribir un poco más sobre el tema de la Alta Sensibilidad en los niños.
Lo decimos con tanta facilidad: entre un 15 y un 20% de la humanidad es PAS, es persona altamente sensible. Lo digo en mis conferencias, lo escribo en blogs, mails, artículos, comentarios, en mis libros, otros lo escriben y lo dicen, y cuanto más repetida es esta frase, más abstracto es su significado. Pocas veces ya nos paramos unos momentos para realmente reflexionar sobre este dato estadístico, fruto del trabajo de la investigación científica de la Dra. Elaine Aron.
Imagínate un grupo de veinte niños en un aula: hay una elevada probabilidad de que por lo menos haya uno que es un poco diferente, con un comportamiento que no es del todo igual al comportamiento de la mayoría de los niños. Entre las muchas cosas que le pueden pasar a este niño figura la posibilidad de que sea un niño altamente sensible. Tú, como adulto, como maestro, ¿sabrías reconocer si este niño es un pequeño PAS? En qué te fijas cuando algo en su comportamiento te ha llamado la atención? Si llora y te dice que le duele la barriga, ¿qué piensas? Seguramente tu experiencia como PAS te hace diferenciar si ese dolor es por algo que ha comido, o porque no ha comido nada o  es porque está nervioso. Pero ¿sabrías decir si este niño es PAS?
Para reconocer un niño PAS (y lo mismo digo para los adultos) necesitamos tiempo para poder observarlo. Teniendo en cuenta las cuatro características base del rasgo, lo primero que conviene determinar es la reacción del niño ante una elevada cantidad de impulsos sensoriales. ¿Qué hace el niño cuando hay mucha actividad, mucho ruido? ¿Cuál es su comportamiento? Pero también, ¿cómo valorarías su capacidad de concentración? ¿Crees que es posible que el niño tenga dificultad para gestionar mucha información sensorial a la vez? ¿Qué observas? Es posible que desconecte y que se retraiga en su mundo, pero es igual de posible que empiece a moverse y a mostrar un comportamiento inquieto. ¿Lo percibes?
Lo que también has de detectar para saber si un niño es PAS, es su capacidad reflexiva: un niño PAS generalmente es un niño que hace preguntas a las que te cuesta contestar porque son profundas, manifestando así el hecho de que ese niño piensa profundamente en la información que le llega. Un buen ejemplo es cuando te pregunta por qué comes carne, por ejemplo, o por qué un árbol da manzanas y otro limones. También puede ser que ese niño se preocupe mucho por un compañero enfermo o por los problemas que pueda haber en su casa. En muchos casos, y esto también es una señal importante, verás cómo se emociona ante una historia que está escuchando, o una peli que está viendo. Cuando alguien comenta algo triste es posible que lo veas afectado. Cuando un compañero está dolido es posible que se apresure a consolarlo. Un niño PAS está muy pendiente de la gente que hay a su alrededor y sentirá una gran necesidad de aliviar el dolor ajeno; esto, claro, únicamente mientras esté bien y no se sienta saturado por un exceso de estímulos sensoriales.
Un niño Altamente Sensible tiene los sentidos muy sensibilizados, muy abiertos, muy desarrollados. Por ser así no solamente recibe todo tipo de información todo el tiempo -incluida información de tipo "sexto sentido". Esto llega a saturarlo de manera que no puede asimilar más información de tipo cognitivo, pero también se puede llegar a saturar en el ámbito emocional. No poder gestionar bien la información recibida puede resultar en un comportamiento molesto (para el entorno) pero también en ataques de pánico (dolor de barriga, llanto) ante exámenes, ante maltrato de todo tipo (ser víctima o testigo de  casos de bullying) y también ante cambios repentinos en, por ejemplo, planes, proyectos, entornos, etcétera.
Para poder cualificar a un niño como niño PAS (o para adulto PAS) siempre tienen que estar presentes estos cuatro pilares del rasgo: una marcada tendencia a saturarse/ sobreestimularse, una gran capacidad reflexiva y, también, la tendencia a preocuparse con facilidad ligada a la empatía, emocionarse ante cosas que a la mayoría de gente no les afecta y una gran sensibilidad sensorial. Lo último se manifiesta, por ejemplo, en un bajo umbral del dolor, en sentirse molesto por el roce de telas duras y etiquetas en la ropa que llegan incluso a dolerle, pero de la misma manera le puede llegar a doler el tener que jugar en/con arena, no aguantar mucho ruido o luces fuertes, etcétera. Además captará información más sutil, como, por ejemplo, tensión entre personas o si alguien no se siente bien físicamente.
Reconocer el rasgo de la alta sensibilidad y, como adulto, saber reaccionar adecuadamente, ayudará al niño verse reconocido y valorado, desarrollando una autoestima sana. Si algo le duele, su dolor es su verdad y hay que reconocerlo; si algo le preocupa es su realidad y hay que intentar calmarlo sin decir que es una tontería, por ejemplo. Un niño que es tomado en serio se sentirá seguro de sí mismo, tendrá menos rabietas y llorará mucho menos.
Unos temas concretos que le pueden causar malestar son:
  • Injusticia de cualquier tipo sufrida en plan personal, pero de la misma manera el hecho de que otras personas/niños/animales reciban un tratamiento injusto.
  • Problemas entre los padres o con hermanos. El niño PAS tiene antenas que detectan cualquier tipo de tensión a su alrededor. Puede ser que intente consolar a las personas, pero también puede pasar que no sepa gestionar bien la emocionalidad que esta situación le provoca, y que reaccione con rabietas.
  • Fiestas de cumpleaños suyos o de los compañeros provocan una avalancha de información sensorial y una consecuente fuerte emocionalidad que lleva a la sobreactivación, al bloqueo, a sentirse nervioso y molesto. Por cierto, la mayoría de los parques temáticos son "demasiado" para la gran mayoría de niños PAS y llevarlos allí generalmente no es una buena idea. Atención también  a las excursiones escolares.
  • Sorpresas de todo tipo suelen significar un cambio abrupto de planes, de ritmos fijos o de estructuras. Esto produce estrés, tensión e inseguridad por preocupación ante lo desconocido.
  • Dolor/sufrimiento ajeno le puede quitar el sueño al niño PAS y a veces ocurre que sufre más por los problemas de compañeros o profesores que el compañero o el profesor mismo.
  • Tener que tomar decisiones en el mismo momento le confunde y le produce malestar por la inseguridad que la presión le hace sentir. No le pidas al niño PAS que decida deprisa qué ropa se quiere poner, si quiere queso o mermelada en su bocadillo. Para él la decisión no se queda en la decisión de por sí, sino que en seguida pensará en sus muchas consecuencias: un pantalón a lo mejor le hará pasar calor, aunque si el tiempo se pone feo es una buena idea, mientras que, si pone camisa aun puede que tenga frío, pero luego, qué colores combinan bien ya que tendrá que llevarse una chaqueta también, ¿o es mejor un jersey?, y si los zapatos...
  • Falta de armonía y de afirmación de ser querido: Un niño PAS, como todos los niños, necesita saber que es amado. Un pequeño y amoroso repaso del día con uno de los padres antes de dormirse, a lo mejor un pequeño cuento leído de su libro favorito y un beso harán que el niño pueda soltar el día sin miedos para entregarse a la noche. Si se siente seguro habrá pocos monstruos por debajo de su cama y detrás de las cortinas.
Espero que con estas indicaciones os sea más fácil re-conocer a un niño PAS y comprenderlo. Una vez que tome consciencia de que es diferente a la mayoría de los niños, necesitará todo el apoyo y la afirmación que le podamos dar. Ya de por sí se sentirá diferente, de nosotros depende darle la seguridad de que ser diferente no es malo; al contrario, por ser diferente puede complementar a los demás y contribuir al bienestar general. Si todos los niños y los adultos fuesen iguales, el mundo no avanzaría.
Si quieres saber más sobre cómo son los niños PAS, sobre cómo educarlos y cómo ayudarles y apoyarles, te recomiendo leer el capítulo sobre niños en mi segundo libro que acaba de salir: "Personas Altamente Sensibles", ed. La Esfera de los Libros.

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martes, 13 de septiembre de 2016

Mi nuevo libro

Estoy emocionada: hoy es el día en que mi segundo libro, publicado por LaEsferadelosLibros, sale "a la calle", o sea: a partir de hoy está en tienda y se puede comprar. Me gustaría compartir aquí la nota de prensa:

En los últimos años el rasgo de la alta sensibilidad cada vez cobra más reconocimiento. Al mismo tiempo, aumenta la confusión sobre qué es, -tal como lo descubrió la psicóloga americana la Dra. Elaine Aron-, hasta incluso a veces haberlo confundido con ciertos trastornos de la personalidad. De la misma manera, se puede decir que la falta de conocimiento del rasgo ha llevado, demasiado a menudo, a diagnósticos equivocados. Este libro está basado en la investigación científica llevada a cabo por la doctora Aron. 


Se habla del "don" de la alta sensibilidad, pero muchos sufren por ser tan sensibles hasta llegar incluso, y en demasiadas ocasiones, a sentirse víctimas del sistema y de la sociedad, con sus injusticias y su crueldad. Poder llegar a manejar la extrema sensibilidad y conseguir encauzarla te permite experimentar el rasgo como un "don", como un regalo, como un"extra" que te deja vivir desde la intuición y la creatividad, desde aquello que a veces se denomina el sexto sentido. En este libro te cuento cuáles son los pasos a dar para lograrlo, una vez descubierto tu rasgo PAS. 
Reconocerte como "PAS" (Persona Altamente Sensible) te brinda la oportunidad de hacer cambios en tu vida, en tus ritmos, en tu relación con los demás, en tu manera de pensar y de actuar. Muchas PAS sienten que no encajan en este mundo,perciben su entorno como hostil. Una PAS, con unos sentidos que no pueden evitar el captarlo todo, se satura y se desborda con facilidad, manejando niveles de estrés que pueden llegar a hacerla enfermar. En este libro encuentras ideas, estrategias, herramientas, ejercicios y consejos para encauzar el exceso de sensibilidad, para que la Alta Sensibilidad deje de ser una carga,transformándose en una aliada que te permita no solamente disfrutar de la vida a nivel personal, sino también, si lo quieres, contribuir a que este planeta sea un lugar más humano poniendo tu empatía y tu capacidad de apasionarte al servicio de los demás.  
Y no son únicamente las personas que se ven diferentes a los demás, aquellas a lasque tantas veces se ha tachado de “demasiado sensibles” las que pueden aprender de este libro: cualquiera que tenga a alguien PAS a su lado (es PAS el 15% dela población, tanto hombres como mujeres), cualquier profesional que desee dar una atención adecuada a la sensibilidad de cada uno de sus clientes, las personas que trabajan en el campo de la salud en cualquiera de sus ramas, los maestros y profesores, los artistas… todos encontrarán en este libro respuesta a muchas de sus preguntas.  
Puedes echar un vistazo a las primeras 30 páginas: pincha aquí


sábado, 10 de septiembre de 2016

Una reflexión para hoy



A veces cuesta tomar consciencia de que depende de cada uno como recibimos un gesto de fuera, una palabra o cualquier tipo de información. Existe la tendencia -y especialmente entre las PAS- no solamente de perderse en momentos de felicidad y de euforia, pero también de hundirse por una contratiempos, malas caras, una palabra más de una vez malinterpretada. 
No de algo externo debe depender nuestro equilibrio interior, sino de la manera en que sepamos conectar con el Yo, con este punto de equilibrio interior. Conectar con el Ser es un acto consciente.

lunes, 15 de agosto de 2016

La Alta Sensibilidad, qué es y qué no es

Cuando, hace casi diez años, introduje el importante descubrimiento de la Dra. Elaine Aron en España, soñaba con que no pasaría mucho tiempo hasta que miles y miles de personas altamente sensibles descubrieran que pertenecen a este gran colectivo de gente que compartimos este rasgo, el rasgo de la alta sensibilidad. Sin embargo, el tema tardó varios años en ser aceptado y reconocido, posiblemente porque España es un país en el que predomina una mentalidad más bien machista; muchos creen que enseñar las emociones es una debilidad y muchos niños pequeños siguen recibiendo mensajes del tipo “los hombres no lloran”. No fue hasta que, en 2012, fundamos la Asociación Española de Personas Altamente Sensibles y el programa Crónicas de  RTVE dedicó un documental al trabajo de la Asociación, avalándolo con información científica y entrevistas a profesionales reconocidos, que, de repente, muchos se dieron cuenta de que esta particular faceta de su personalidad era algo legítimo. Descubrieron que, a pesar de que no son como la gran mayoría, para nada son bichos raros. Gracias a las investigaciones de Aron sabemos que  entre un 15 y 20 por ciento de la humanidad -mujeres y hombres por igual- es considerablemente más sensible que la gran mayoría de los seres humanos que habita este precioso planeta que llamamos Tierra.

La Sensibilidad al trasluz, como se llama el documental de Crónicas, realmente marcó un antes y un después en la divulgación y el reconocimiento del rasgo. Desde la APAS recibimos invitaciones desde todo el país para realizar entrevistas y dar conferencias. Poco a poco, sin embargo, vemos como el descubrimiento de Aron empieza a cobrar, digamos, una vida propia y se va desligando de lo que es, estrictamente, aquello que entendemos por el rasgo tal y como Aron lo define. Vemos con cierta tristeza como algunos sectores lo acogen poniendo su propio sello, añadiendo o quitando información para ajustarlo a los propios intereses o necesidades. Vemos como el término es utilizado sin respetar la fuente (Aron) ni la definición original y correcta. Y esto hace daño: daña al concepto propio del rasgo que es algo válido, serio y científicamente comprobado. Por ello este artículo. Me gustaría dejar bien claro cuáles son las características esenciales del rasgo y cuáles no lo son.


Las cuatro características base
Aparte de los muchos test que podemos encontrar y que dan una idea de las diferentes facetas del rasgo que uno puede tener, Aron nos dio cuatro pautas que deben estar presentes en la persona para poder tener la seguridad de que es una PAS, una persona altamente sensible. No puede faltar ni una y esto es muy importante. Si faltan una o más,  la persona no es PAS.
  1. La persona difícilmente puede remediar su tendencia a procesar toda la información recibida de una manera intensa y profunda. Rumia los temas y les suele dar muchas vueltas.
  2. La persona llega a saturarse y sentirse sobreestimulada cuando tiene que procesar mucha información (sensorial y emocional) a la vez, por ejemplo estando en un concurrido centro comercial a la hora punta.
  3. La persona vive la vida con mucha emocionalidad; se emociona con facilidad ante un sinfín de situaciones y cosas que le tocan el alma por su belleza y pureza, pero de la misma manera por su tristeza o cuando siente una profunda impotencia. Esto puede dar lugar a una intensa empatía, una característica que también forma parte del rasgo de la alta sensibilidad.
  4. En cuarto lugar, cabe resaltar una elevada sensibilidad no solamente en cuanto a los cinco sentidos (vista, tacto, oído, gusto, olfato) sino también de cara a sutilezas como pequeños cambios en el entorno o en el estado emocional de las personas que la PAS tiene delante.


Estos, pues, son los cuatro pilares del rasgo de la alta sensibilidad. Repito: para que una persona se perciba como PAS, tiene que verse reflejada en el conjunto de estos cuatro puntos.
Lo que no entra en la definición del rasgo son los siguiente puntos, o sea, una persona puede ser PAS (tener las cuatro características base) y además presentar una o varias de las siguientes características, pero estas de por sí no tienen nada que ver con el rasgo tal y como viene descrito por Aron.


Ser PAS no es:
  • Tener altas capacidades: Existe la tendencia a confundir el rasgo de la alta sensibilidad con las altas capacidades. No es lo mismo, ya que la mayoría de las PAS, o sea, los millones que se ven reflejados en los cuatro pilares básicos, no entraría en la categoría de las altas capacidades. A lo mejor la cosa es válida al revés, o sea, podría ser que todas las personas con altas capacidades fueran PAS, pero no lo sabemos y no consta en las investigaciones de Aron. Digamos pues que, aunque habrá mucha gente con altas capacidades que es altamente sensible, para nada es un requisito para poder cualificar a alguien como PAS.
  • Sufrir alguna enfermedad de tipo autoinmune: No hace falta ser PAS para padecer una de estas enfermedades, de la misma manera que no todas las PAS se pondrán enfermas. Si no existe un componente genético que justifique la aparición de una determinada enfermedad, ésta no aparecerá. Eso sí: si eres PAS y si no observas "las reglas del juego" (desconexión, estrés mínimo, comer bien, dormir lo suficiente, límites, etc) existe la posibilidad que el cuerpo se resienta y enferme, igual que cualquier otra persona -PAS o no- que no lleve una vida saludable.
  • Ser introvertido: Que quede claro: aunque la mayoría de las PAS tiende a tener un carácter más bien introvertido, un 20% de ellas tiene una predisposición extrovertida. Ojo, mientras parece lógico que las introvertidas necesiten tiempo de desconexión por saturación, a lo mejor puede asombrar que a las extrovertidas les pasa exactamente lo mismo, a veces incluso antes y de una manera más intensa. El tema de la introversión/extroversión, que en su día fue descubierto por Jung, es otra cosa y no puede ser confundida con el rasgo.
  • Ser "espiritual" o ser "vidente": Existe una creciente corriente que confunde la AS (Alta Sensibilidad) con ese concepto tan difuso y amplio de la "espiritualidad" y, también, con distintos grados de videncia. Mientras que la "sensibilidad de cara a sutilidades" forma parte del paquete PAS, la videncia es otra cosa que NO forma parte del rasgo. No todas las PAS tienen la capacidad de ver espíritus o ángeles, de canalizar, de ser telepáticos, de escuchar voces, de saber decir de dónde viene una persona y qué es lo que el futuro le depara. No todas las PAS practican Reiki o piensen según las ideas de la nueva era. Para nada. Una cosa NO tiene que ver con otra. Es más, a Elaine Aron le preocupa muchísimo la supuesta conexión entre el rasgo de la alta sensibilidad y todo que se viene asociando con la nueva era ya que en su mayoría se trata de temas que no están científicamente comprobados, lo cual puede dañar mucho la seriedad del rasgo, el cual sí tiene comprobación científica. No todas las PAS son vegetarianas o veganas, no todas las PAS se alejan del "mal" por no poder soportarlo; es más, justamente hay muchas que viven situaciones límite entrando en la boca del lobo y luchando por una mayor justicia, igualdad y libertad.
  • Ser susceptible: Desde que, ya hace años, apareció un artículo en El País en el cual se definió la AS como susceptibilidad, existe una corriente que insiste en esta idea equivocada, principalmente mantenida en personas que son PAS y se avergüenzan de serlo, o en personas que no lo son y que no entienden de qué se trata.
  • Tener un trastorno: La línea entre el rasgo de la AS y ciertos trastornos es muy fina. Ten claro que la AS es un rasgo, no es un trastorno. No todas las personas con un diagnóstico de un trastorno del tipo que sea son PAS, y no hace falta ser PAS para desarrollar un trastorno de la personalidad. Por eso es tan importante observar que, para poder cualificar como PAS, la persona se ve reflejada en la totalidad de los 4 pilares del primer punto. Es imprescindible.


Una mención aparte merece una otra idea que da lugar a mucha confusión es el tema de:


  • Ser hipersensible: Estamos hablando de la misma cosa mientras nos estemos refiriendo al rasgo de la alta sensibilidad. Una persona altamente sensible se vuelve hipersensible cuando vive en una prolongada situación de estrés. El estrés nos hace extra sensibles (hiper, si quieres). Los sentidos se vuelven locos y todo llega a molestar e irritar, nos sentimos no-valorados, tomamos todo a pecho y el mundo viene a ser experimentado como un lugar hostil. Ya se ha dicho muchas veces: el estrés es el enemigo número uno de la PAS.
También se utiliza el término “hipersensible” en otros ámbitos, como, por ejemplo, en personas que no aguantan sustancias químicas, determinadas comidas, etc. Esto NO tiene que ver con la alta sensibilidad.
Cabe mencionar que dentro del espectro autista también existe una hipersensibilidad sensorial, pero ya sabes que el autismo, que se califica como un trastorno, y la alta sensibilidad no son la misma cosa.


Espero de todo corazón que este artículo pueda aclarar la creciente confusión y las muchas dudas que está generando nuestro bello rasgo. Es importante para todos que mantengamos el concepto limpio de alusiones que no tienen que ver con lo que es el rasgo tal como viene definido por la dra Elaine Aron. Es en el interés de todos que la alta sensibilidad sea tomada en serio, y la única manera de conseguir esto es tener claro de qué se trata, sin añadir temas que no tienen nada que ver, o excluir facetas esenciales.

sábado, 9 de julio de 2016

Altamente Sensible y tener invitados en casa

En Europa, pero también en otras partes del mundo, es la época de las vacaciones. Con suerte vamos a algún sitio bonito para descansar y podemos cargar las pilas. Una de las posibilidades es que vamos a visitar algún familiar o amig@ para pasar unos días, pero de la misma manera puede pasar que nos encontramos en el lado recipiente de estas visitas y nos toca el papel de antiftrión/a.
De hecho, este papel les ha tocado a varios de mis clientes, le tocó a una muy buena amiga, y también me tocó a mí. Empecé a darme cuenta de la importancia de este “tema” cuando recibí un correo de una clienta pidiéndome consejos porque se vio realmente desbordada con una situación que no podía controlar: la visita de unos familiares de su marido –adolescentes inclusive-, un piso pequeño y ni un solo momento para ella sola. La consecuencia: máxima irritabilidadintoleranciasobre-saturaciónimpotencia y por última un fuerte sentido de culpabilidad. 
Mientras me pintaba un poco su panorama, me veía a mi misma ya que yo también tenía gente en casa, y también había adolescentes. Soy PAS como vosotros, y no me considero ninguna santa: también tengo mis momentos. 
Poco después me llamó una amiga (PAS) quejándose de su pareja que había invitado a un amigo a pasar unos días, −“una semanita”−, quedándose luego una semana más porque “se lo estaba pasando tan bien”. Mi amiga no encontró el valor necesario para decirle a su pareja con la firmeza necesaria que a ella le había bastado “la semanita” inicial del amigo y que añoraba la tranquilidad. No era capaz de decírselo porque se sentía egoísta, como si le supiese mal que su pareja tenía un amigo de visita. ¡Claro que se alegraba por su pareja!, pero no obstante se sentía muy agobiada. Y culpable. 
¿Qué nos pasa a l@s PAS? ¿Somos anti-socialesintolerantes y antipáticos? No. No lo somos. (Evidentemente puede haber excepciones). A la gran mayoría nos gusta recibir gente en casa y compartir. Lo que pasa es que solemos tener un problema con nuestros límites personales o interiores. 
Como bien sabemos, los PAS nos saturamos relativamente rápido. Nuestros sentidos lo absorben todo y necesitamos más tiempo que la persona No-PAS (la gran mayoría) para asimilar y encauzar toda la información recibida. Necesitamos tiempo a solas, o por lo menos tiempo y tranquilidad para nosotros mismos. Con invitados en casa esto no siempre es posible. 
Si a esto añadimos características PAS como la tendencia al perfeccionismo (orden en casa, ser el/la anfitrión@ perfect@, las comidas perfectas y generalmente complejas, ser amable y procurar que al invitado no le falte absolutamente de nada), nuestro deseo −hasta necesidad− de servir a la persona que tenemos delante y la tendencia que tenemos de ponernos en el último lugar, comprenderéis que pueden surgir problemas. La convivencia en si ya es difícil y requiere todo un aprendizaje, pero una convivencia con personas que vienen de vacaciones a tu casa mientras que tú (a lo mejor) trabajas y no puedes disponer de tiempo libre (para desconectar) iguala a estrés. Es el estrés que da fruto a la irritabilidad. Cuanto más estresado estés, más te irritas y más te agobias. Más te cuesta poner buena cara y disfrutar de la compañía de los invitados.

¿Qué puedes hacer para evitar ese malestar?
Para empezar es muy necesario establecer para ti mismo cuáles son tus necesidades absolutas −tus requerimientos− para estar bien y evitar el estrés, o sea, ¿cuáles son tus límites interiores? Puedes pensar en cosas como: dormir ocho horas, desayunar a solas, meditar media hora al día, cuidar tus plantas, ir al fitness, no tomar alcohol, etcétera. Son todas las cosas que contribuyen a tu equilibrio interior. La vida te ha enseñado que, si no observas estas cosas, te pones nervioso y estresado. 
La dificultad es mantener estos requerimientos cuando hay visitas en casa. Conviene, pues, explicarles desde el principio a tus invitados que necesitas hacer A,B y/o C. Si lo haces al principio, lo podrás hacer con toda la amabilidad y sin poner mala cara. Si quieres algo −tiempo, espacio− pídelo. No vale reprochar a tus invitados algo que no has aclarado desde el principio. «¿No ven que necesito tiempo para meditar?» te colocas en el papel de víctima y crea mal ambiente. ¿Por qué? Porqué de hecho no lo ven si tu no se lo dices. Tan simple. Nadie puede saber con certeza que pasa en la cabeza de otra persona.

Mantener tus límites
Mantener tus límites de una manera pro-activa implica que expreses con claridad y exactitud cuáles son tus necesidades: Cada mañana necesitas media hora de tranquilidad en casa para meditar, de 7 hasta las 7.30. Necesitas que te ayuden poner y recoger la mesa; tres veces al día. Necesitas que te saquen el perro a mediodía, necesitas que respeten tu hora de acostarte entre semana, que es a las 11. Etcétera. Mucho mejor de presentar tus invitados con este tipo de mensaje al principio de su estancia, qué más adelante, cuando ya estarás mal y te costará decirlo con amabilidad. No olvides de preguntar a la visita si está dispuesta a respetar tus deseos, o si, a lo mejor, hay algo que les impida de honrarlos. Si, por ejemplo, algún día por el motivo que sea, no tienen la oportunidad de sacar el perro, lo sabrás y podrás buscar otra solución, sin la necesidad de ponerte de mal humor o de enfadarte. 
Es bonito tener invitados. Es enriquecedor en muchos sentidos. Sin embargo, para que disfrutes de la compañía temporal de la visita de tus familiares o de tus amigos y para que los invitados disfruten de tu hospitalidad, es imprescindible conocer, establecer y mantener tus límites. 
¡Os deseo muy buenas vacaciones!

domingo, 19 de junio de 2016

Altamente Sensible: ¿comparas o conectas?

"Tienes que ser más fuerte, eso de preocuparte por los demás no te sirve para nada. Si no miras por ti, nunca llegarás a tener un trabajo importante con un sueldo que te permita tener casa y coche. La gente es mala y, ya lo dijo Darwin, solamente los más fuertes triunfarán". 
Hace unos días escuché estas palabras. Un padre regañó a su hijo porque en un partido de fútbol se había parado para ayudar a un compañero que se había caído. El niño tiene nueve años. El padre no se cortó ni un pelo y prosiguió hablándole -bueno, chillándole- a su retoño burradas del tipo "Messi tampoco se hubiera parado" y "tienes un compromiso (¡¿un niño de nueve años sabe que es eso?! ) con tu club" y ya no recuerdo que más. Supongo que estáis de acuerdo conmigo si digo que esto es una forma de maltrato. El niño, no sé si es PAS, podría serlo y podría no serlo. En el fondo no es relevante. Lo que sí es relevante es el hecho de que este padre, que posiblemente haya querido ser él mismo un conocido futbolista y que está transmitiendo sus propias frustraciones a su hijo en lugar de ayudarle a ser "mejor" persona, lo que está haciendo es matar su alma infantil, su instinto más noble y, además, fomentando una baja autoestima. 
Si tu, como PAS, has escuchado este tipo de comentarios en tu infancia, es posible que te hayas quedado con una buena cantidad de creencias erróneas y la autoestima dañada. Para un niño pequeño es más importante aprender que ayudar es positivo, que aprender que tener un sueldo decente y digno es importante, pero es que lo más importante es ser una buena persona: correcta, justa y honrada. No vale pisar a otros, dejarles sufrir para, trepando, conseguir una plaza por las malas. 
Cambiaría el discurso del padre a la versión siguiente: "Hijo mío, ¡estoy orgulloso de ti! El corazón me ha dado un vuelco de alegría cuando he visto como, al caerse Xisco, en seguida te has parado a ayudarle. ¡Eres muy fuerte! La verdadera fuerza se ve en las personas que, a veces yendo contra corriente, sienten esa llamada interior de hacer lo correcto y lo justo, como tú has hecho. El fútbol es solo un juego, pero es un juego de equipo en el que todos tienen que apoyar a todos, y especialmente a aquellos que, por lo que sea, no son capaces de seguir el ritmo. Y tú has hecho eso. Más importante que ganar es ser un buen compañero y ser buena persona". 
En su libro "The undervalued self" (lo siento no está traducido) Elaine Aron nos habla de la baja autoestima en las PAS y de la diferencia entre comparar y conectar. Si nos comparamos con los demás (o si tus padres te comparan o te han comparado con otros niños) vemos como raras veces nos comparamos con personas que son, por ejemplo, más sensibles que nosotros; el caso es que nos solemos fijar en y comparar con aquellos que son más "fuertes", más duros, más "exitosos", más populares, más rápidos y, evidentemente, menos sensibles. Vemos supuestas cualidades en otras personas que hacen que nos sintamos "pequeños", y que pensemos que no damos la talla. Muchas veces elegimos modelos extremos y con comportamientos que para una PAS son imposibles de emular. No podemos porque nuestra fuerza es otra, porque nuestras cualidades son otras. Desde luego es muy sano que un niño pequeño tenga un "héroe" al que admira por sus cualidades nobles, claro que sí; pero esto no quiere decir que el fin justifique los medios para llegar a "ser Messi", dejando tirado a un compañero que se cayó y que siente dolor. 
El padre del niño del ejemplo vive desde una actitud de "comparar" mientras que el niño vive desde el "conectar".  "Comparar", y especialmente si eres PAS, suele fomentar la baja autoestima, mientras que "conectar" nos hace ver que cada persona vale la pena por lo que es, por su Ser único, por lo que aporta a los demás, al mundo, siendo como es. Conectar hace que valoremos las diferencias, mientras que comparar en el sentido del ejemplo puede matarlas. Cada uno es importante, y aunque, como PAS, no buscamos ni aportamos lo que la gran masa busca o aporta (recuerda que las PAS representamos un 20% de la población en general) esto no quiere decir que tengamos que aspirar a ser como los demás, ¡No! Quiere decir que lo que aportamos por ser como somos es importante y valioso, quiere decir que la diversidad enriquece y complementa. Quiere decir que nuestro ser diferente es una valiosa aportación en sí. ¿O realmente te gustaría vivir en un mundo de robots y de clones? 
Cuando conectas no juzgas. Comparar muchas veces conlleva juicios, miedos y sentimientos de inseguridad, puede fomentar la baja autoestima y, también, puede disparar una competitividad que impide abrazar a la otra persona que no es como tú. Si comparas para darte cuenta que eres diferente, no pasa nada, pero luego es importante acoger a la otra persona por tener otras cualidades que tú no tienes. No es mejor o peor que tú. Es. ES. De la misma manera que tú también ERES. Juntos nos complementamos conectando. 
Es importante tomar consciencia de tus cualidades de PAS, de valorarlas para poder llevarlas con certeza interior y con orgullo. Repito: la diversidad enriquece y complementa. No somos mejores que las no-PAS, no somos peores; somos diferentes y tenemos mucho que ofrecer. Conectando, siempre conectando. 
Esto es lo que puedes hacer para entender mejor los conceptos de comparar y de conectar: Haz una lista de las personas, de esa gente especial que te hacer sentir mejor; haz otra lista con personas que te hacen sentir mal. Si miras la gente de la primera lista, fijo que con ellas conectas. Si luego miras a la gente que has puesto en la segunda lista, casi seguro que con ellas tienes una relación en la que continuamente estás comparándote, incluso cuando se trata de una relación supuestamente amorosa. 

domingo, 1 de mayo de 2016

Acabas de descubrir que eres Altamente Sensible, ¿ahora qué?

Gracias a una creciente cantidad de publicaciones en la prensa nacional, entrevistas en los medios de comunicación y, especialmente, al precioso y muy sensible documental hecho por la televisión nacional española que fue emitido por primera vez hace un año, miles y miles de personas pudieron vivir un antes y un después. Toda una vida pensando que eres un bicho raro, que no hay nadie como tú, sentirte incomprendido, muchas veces también marginado (de manera voluntaria o por circunstancias externas) y vulnerable, para, en un reportaje de una hora escasa, llegar a comprender que no eres bicho raro, que tu sufrir en el fondo "solamente" es el resultado de un rasgo de la personalidad inocuo, que en sí no necesita ningún tipo de medicación sino, ante todo, entendimiento y ciertos cambios en tu estilo de vida, es -y lo sé por experiencia propia- una vivencia profundamente impactante y emocionante.

Recibí miles de correos de personas que me contaron esa experiencia, compartiendo que, en muchos casos llorando, finalmente entendían qué les pasaba, que todas las piezas del puzle de repente encajaban y que "el descubrimiento" les había supuesto un alivio enorme. El darse cuenta que no solamente no padecen ningún trastorno en sí ya era una enorme alegría, pero también lo era el hecho de formar parte de un colectivo importante, ya que de cada diez personas dos son considerablemente más sensibles que los demás.
Y de las muchas preguntas qué recibí, la más importante era esta: Ahora que sé que no estoy enfermo, que soy PAS... 

¿Cuál sería el siguiente paso? Descubrir que ser altamente sensible es relativamente normal y frecuente y que, además, hay muchas personas como tú, puede llevar a un sentimiento que puede ir desde una enorme alegría hasta una euforia difícil de contener. Lo sé. Muchos, como yo en mi día, sienten una enorme necesidad de hacer saber a todo el mundo que son PAS; es como si de repente hubieras ganado el derecho a existir. Por mucho que entienda este deseo, no lo recomiendo. No es una buena idea. ¿Por qué? Porque recibirás muchas preguntas, algunos incluso se reirán o se burlarán de ti. No solamente no sabrías explicar de una manera bien fundada de que consiste el rasgo, sino que la reacción de los otros -que seguirán sin comprenderte- hará que acabes sintiéndote más vulnerable que antes de contarlo.

Te recomiendo aprender todo lo que puedas sobre el rasgo. Es importante que investigues, que te prepares para poder contestar bien a los comentarios, dudas y preguntas que te llegarán. Si quieres ser respetado por quien eres y por tu faceta sensible, conviene saber de qué hablas. Conviene saber todas las características de la alta sensibilidad, conviene tener claro cuál es el lado positivo de ser sensible, pero de la misma manera es importante que seas consciente de las trampas que te puedes encontrar. Para informarte tienes mi blog y mi libro, tienes una conferencia que di en Ourense y que está en Youtube igual que una pequeña pero simpática entrevista que la IB3 nos hizo a la junta de la Asociación nacional de personas altamente sensibles, también tienes el libro de Elaine Aron y una gran cantidad de artículos on line. Sabiendo que la baja autoestima es una de los temas con gran peso en el perfil de la PAS, más vale saber de qué hablas para sentirte fuerte a la hora de contar sobre la legitimidad de tu lado sensible. No solo te harás un enorme favor a ti mismo, sino que haces un favor a todos las PAS ya que todos queremos ser respetados y valorados por todo lo que aportamos a este mundo.

¡No corras! Tómate el tiempo que necesites para leer e investigar. No salgas del armario antes de tener la seguridad que lo podrás hacer con dignidad.

Busca a otras PAS y ponte en contacto. Facebook, odiado por muchos, de momento es nuestra mejor herramienta de contacto. Cada vez hay más grupos, y desde que el documental salió a la luz, incluso están apareciendo grupos con el nombre del lugar donde vive la gente. Busca y apúntate, o crea tu propio grupo. Puedes organizar encuentros o apuntarte a encuentros organizados por otros. Puedes asistir a conferencias y talleres: este mes estaremos Conchita Pfisch y yo en Mallorca con una conferencia en Palma y un taller en Algaida, y en julio estaré en Logroño y Oviedo. De la misma manera os recomiendo las actividades de las asociaciones PAS en Andalucía y de Murcia. Recuerda que conectarte con otros como tú y compartir experiencias, vivencias y herramientas es lo mejor que puedes hacer para sentirte más fuerte y menos aislado e inseguro.

Todo esto es un buen principio. Todos que hemos salido en el documental, por ejemplo, hemos pasado por ello. La mayoría antes no teníamos idea de lo que nos pasaba; el descubrimiento y los siguientes pasos nos han dado la fuerza para mostrarnos en público, para ayudar a muchos otros a reconocerse y vivir ese maravilloso "antes y después". Tú también puedes ayudar a muchos otros. ¡A por ello!