jueves, 20 de abril de 2017

Niños PAS y el acoso escolar

Comparto este artículo, escrito por Nieves García-Valiño, antropóloga, sobre un tema que nos preocupa a muchos PAS, igual si son padres o no. Agradezco mucho a Nieves su compromiso con el tema PAS.


Los niños altamente sensibles son personitas que ven el mundo desde una óptica más íntima, sensible y personal, desde el interior más profundo. Es como si el rumor cotidiano afinara en ellos una melodía diferente, más dulce, más bella pero también más triste y que solo ellos saben captar.


Son niños que se saben diferentes al resto aunque no llaman la atención. No les gusta competir, no les gusta la inmediatez ni el rumor de las masas. Les gusta jugar con las estrellas, meditar con la música y pasear en soledad. Son mucho más maduros que sus propios amigos y el mundo les parece egoísta. Se sienten heridos con facilidad y cualquier palabra o mal gesto les afecta gravemente. Sienten en mayor grado los desprecios, los silencios y los malos modos.


Niños de sentimientos puros, se emocionan con una canción, con el final de un cuento, con una bonita película o con un “te quiero” de sus padres. Desarrollan la empatía a una edad muy temprana. Rápidamente se ponen en el lugar del otro, en el lugar de quien sufre. Habitualmente no les importa compartir sus cosas con los demás y tienden a ayudar a los compañeros y personas que más lo necesitan.


Los niños PAS no son más débiles ni más fáciles de manipular ni tampoco tienen menos personalidad ni iniciativa aunque, y aquí aparece el problema, lo pueden parecer a ojos de un niño acosador.


El acoso escolar, aunque yo lo llamaría acoso en la escuela, pues el adjetivo “escolar” significa “pertenenciente a…” y no creo que dicha conducta “pertenezca” a la escuela, es una forma de violencia entre compañeros en la que uno o varios alumnos molestan y agreden de manera constante y repetida a uno o varios alumnos, quienes no pueden defenderse de manera efectiva y generalmente están en una posición de desventaja o inferioridad.


El acoso o bullying ha existido siempre, pero ahora se ha convertido en algo público. Las nuevas tecnologías han conseguido una limitación de la privacidad. Ya no existe el anonimato de las víctimas, lo que otorga más poder a los acosadores. El acoso, hoy en día, supera las fronteras del patio del colegio. Este tipo de acoso no es ocasional ni debe confundirse con las reacciones espontáneas y aisladas ante un conflicto entre compañeros, con las burlas y juegos rudos ni con actos de vandalismo.


Ciertas características distinguen al acoso escolar de otras formas de violencia entre escolares: el hostigamiento (insultos, motes, humillaciones, propagación de rumores falsos, mensajes, llamadas, golpes…) se repite y prolonga durante cierto tiempo, es intencional y se realiza lejos de la vista de los adultos o en lugares con poca vigilancia. La víctima se encuentra indefensa, humillada y sometida, y dicha situación se mantiene gracias a la “ley del silencio”, pues no se denuncia por parte de los alumnos “observadores pasivos”.


En el acoso escolar intervienen: los agresores, las víctimas y los testigos.


Los acosadores son niños con problemas de autoestima que, usualmente, provienen de familias en las que la violencia es empleada como medio para resolver conflictos. Estos niños eligen como víctimas a los niños solitarios, de pocos amigos o recién llegados a la escuela que necesitan ser aceptados rápidamente y por ello no se oponen a nadie ni a nada que pueda hacer que terminen segregados. Y ahí es donde puede estar el peligro para un niño PAS y su “no comprendida” alta sensibilidad.


Cualquier niño víctima de acoso, pero especialmente un niño PAS rechazado puede llegar a sufrir depresión infantil, ansiedad, estrés, problemas de sueño, terrores nocturnos, pesadillas e incluso ganas de no vivir. Esta sensibilidad no entendida puede provocar que en un futuro estos niños sean personas inseguras, con poca confianza en sí mismas y una baja autoestima. Además, el miedo, la vergüenza y el sentimiento de culpa los lleva a mantener oculto el problema e, incluso, a pensar que merecen ser tratados así.


Los docentes deben reconocer a esos niños para ofrecerles pautas. Los maestros debemos guiarlos, atenderlos, escucharlos y transmitirles nuestro apoyo y calidez. Sin embargo, prevenir el acoso escolar es una labor que los padres deben comenzar en casa. Los padres deben enseñar a sus hijos a ponerse en el lugar del otro y a aceptarse. Tienen que trabajar lo que se llama la comunicación asertiva, es decir, aquella que permite respetarse a uno mismo sin por ello dejar de respetar a los demás. Que el niño sepa reaccionar cuando otros niños lo acosan es responsabilidad de los padres.


Los centros educativos, por su parte, deben tener protocolos de actuación y exigir una suficiente dotación de recursos que permita al profesorado identificar y atajar los casos de acoso. Los colegios deben fortalecer la aplicación de procedimientos de mediación, negociación, arbitraje y otras formas de manejo no violento de los conflictos.

Entre todos debemos hacer ver a los niños PAS (en realidad, a todos los niños), que ser diferente es un arma de poder. Convencerlos de que si se sienten bien consigo mismos, la vida brillará porque ellos tienen luz, porque son especiales y lo bastante fuertes como para hacer frente a la adversidad. Es importante que aprendan a gestionar la frustración, la tristeza y los desengaños. Hay que hacerles ser conscientes de que habrá momentos malos. Habrá personas que no entiendan lo que es la alta sensibilidad, habrá niños que les digan cosas ofensivas por ser como son. Pero en ser distinto está el poder. Y, por último, hay que transmitirles la suficiente confianza, tanto en casa como en clase, para que sean capaces de expresar sus emociones y sentimientos. Solo así podremos ayudarles y terminar con uno de los mayores problemas que tenemos hoy en las aulas.  

Siendo PAS, ¿prefieres expresarte con comentarios directos o indirectos?



Existen múltiples maneras de decir algo, de expresar un mensaje, tanto si es algo agradable como si se trata de algo desagradable. Decir piropos, por ejemplo, no nos suele costar mucho a las PAS; es bonito poder hacer cumplidos por algo que nos alegra el corazón, cumplidos que hacen iluminarse el rostro de la persona que los recibe. Un vestido que queda bien, un traje, un nuevo corte de pelo, un éxito personal en el ámbito que sea, alegrarnos de verdad con la otra persona y expresarlo libremente y no porque creamos que se espera de nosotros que lo hagamos, en el fondo es un acto de amor incondicional.
Pero somos PAS y en muchos de nosotros vive ese deseo, esa -a veces profunda necesidad- de quedar bien. De halagar. Por un lado nos podemos sentir influenciados por lo que creemos que se espera de nosotros, lo que sería de buena educación, lo correcto, y creemos que tenemos que soltar ese piropo para evitar que nos tachen de lo que sea. El "qué dirán" es, para la mayoría de las PAS, un factor de peso, y la baja autoestima hará que hagamos cosas que no nos salen tanto del corazón como del coco para poder ganar puntos.  
Más difícil se pone la cosa cuando, en lugar de algún cumplido, tenemos que comunicar algo para expresar nuestro malestar. ¿Cómo le dices a alguien que te molestan los ruidos que hace comiendo? ¿O que el trabajo que ha entregado tiene errores? ¿Que estás harto de limpiar la caquita que el perro del vecino deja delante de tu puerta? ¿Qué no aguantas que te llamen "sentimental y exagerado" cuando no controlas esas lagrimillas al vivir algo que te emociona? ¿Cómo le dices a alguien que ya no le puedes seguir ayudando porque estás agotado? ¿Que estás harto de ser ninguneado? Cuando sientes la necesidad de decir "¡basta!", ¿lo haces de verdad y de buena manera, o empiezas a soltar indirectas?
Os confieso que soy una experta en indirectas. Y ni siquiera me daba cuenta de lo horribles que son, tanto para la persona que las recibe (porque, si recibes una indirecta siendo PAS, en seguida se montará una película basada en tu propia inseguridad, y probablemente contestarás con más indirectas... uff), pero también para la persona que las suelta. Son horribles porque, en el fondo, al no ser honesto, te traicionas a ti mismo haciéndote un flaco favor.
Miremos el primer ejemplo, el de que te molestan los ruidos que otra persona hace mientras está comiendo. Una indirecta podría ser: "No entiendo como hay gente que puede compartir el día a día con una persona que come con la boca abierta y al que se le oye masticar, ¿tú lo entiendes?" O, "Fíjate, hoy alguien me comentó que se ha peleado con su marido porque no aguanta su manera de masticar con la boca abierta, le vuelve loca, y aunque intentó durante mucho tiempo callárselo, hoy ha explotado y han tenido una discusión tremenda. Claro, le dije que la entendía perfectamente. ¿Tú aguantarías algo así?"
Y si es tan dañino soltar este tipo de comentarios manipuladores (ya que en el fondo es pura manipulación), por qué no decimos simplemente: "Oye, ¿por qué no comes con la boca cerrada? ¡Es horrible! ¡No aguanto el ruido que haces!"? Posiblemente porque no tiene nada de "simple". Puedes pensar que lo haces porque no quieres herir al otro. ¿En serio? ¿Acaso no hieres con indirectas? También puede ser por miedo a caer mal, por miedo a que dejen de quererte, por miedo a que te contesten mal y por miedo al conflicto. Esto ya me cuadra más, especialmente si eres una PAS con la autoestima baja.
La buena noticia es que existe una manera de ser directa sin, digamos, criticar, sin atacar, hiriendo lo mínimo posible. Esa manera de actuar parte de la base de que, en lugar de "culpar" a la otra persona, puedes hacerte responsable de lo que sientes. A ver si notas la diferencia entre lo del "Oye, ¿por qué no comes con la boca cerrada? ¡Es horrible! ¡No aguanto el ruido que haces!"? por un lado y "cariño, permíteme que te diga una cosa. Soy muy sensible a los ruidos, y cuando masticas con la boca abierta me siento un poco incómodo. Me ayudas a disfrutar comiendo juntos?"
La diferencia pues está en, por un lado, acusar desde la impotencia y mantener una actitud de víctima (¡me haces daño!) “regalando” tu poder, a hacerte responsable de la emoción que cierta situación te produce, quedarte con tu poder y expresar lo que te pasa sin criticar y además ofreciendo una solución, por otro.
Mediante la utilización de indirectas, al contrario de lo que puedas pensar, no podrás evitar que se tomen a mal el comentario, que pierdas puntos y que llegues a caer mal. Con la utilización de directas, tampoco. Tarde o temprano caerás mal; es inevitable. No podemos gustar a todo el mundo, es imposible. Date cuenta que tu también te has encontrado con personas que no te gustan; es completamente normal y es sano.
Sabemos que el tema de límites es vital para el equilibrio emocional de una PAS. Es imposible poner límites si utilizas indirectas ya que estas fácilmente llevan a malos entendidos y la pérdida de credibilidad. Utilizar frases con un claro "no puedo", en primera persona, evitan que tu interlocutor malinterprete el mensaje. Tu también prefieres que te contestan con un "no" (aunque duela, claro) en lugar de que te mantengan esperando algo que nunca será, que nunca llegará.
Ser honesto contigo mismo te permite ser honesto con las personas que forman parte de tu vida. Si puedes ser honesto en tus relaciones, la gente sabe que pueden confiar en ti, en lo que dices y lo que prometes. Y, cierto, si tienes la costumbre de utilizar indirectas, cambiar a directas es difícil y te costará. Lo sé. Pero vale la pena. Vale la pena para ti mismo y para tu entorno. Y si tienes hijos, más todavía. Si quieres que te respeten, si quieres aumentar tu autoestima, te aconsejo que procures que tus mensajes sean claros en lugar de ambiguos.


¿Cómo conseguir ese cambio?
  • Estate atento a tu manera de contestar o de compartir información y revisa tu mensaje. ¿Es claro? ¿O se puede interpretar de varias maneras? Un ejemplo muy simple: "Mañana nos vemos" no es un mensaje claro; "Mañana a las 3 nos vemos en el sitio X" no deja lugar a dudas. O, "Necesito decirte algo. Me molesta mucho que mastiques con la boca abierta, tal como lo estás haciendo en este momento. El ruido me es desagradable y verlo me produce un sentimiento de rechazo. Te valoro mucho, y quiero ser honesta".
  • Antes de hablar, pregúntate qué es lo que quieres decir y qué es lo que quieres que la otra persona entienda. No es necesariamente lo mismo. Ajusta tu mensaje para que haya concordancia. Incluso podrías verificar si tu mensaje ha sido recibido conforme tu intención preguntándole a la otra persona que ha entendido. Recuerda que el origen de los conflictos casi siempre es un malentendido.
  • Otra cosa que podrías hacer es pensar en los mensajes indirectos y evasivos que hayas recibido tú de otras personas. ¿Cómo te sentiste? ¿No valorado? ¿No respetado? ¿Manipulado? ¿Impotente? Este ejercicio es importante para que, utilizando tu capacidad empática, empieces a darte cuenta de la gran importancia de evitar el uso de "indirectas" por el daño que pueden causar en ti como en el otro.

Como cualquier cambio de conducta, no será una cosa que logres de un día para otro. Sé benevolente contigo mismo, suelta el perfeccionismo y colócate en la actitud de alumna de la vida. Puede ayudar apuntar tus avances en un cuaderno, anotando las indirectas que vas reconociendo de ti misma y de las otras personas, y escribiendo luego el mismo mensaje, pero de una manera directa. Y si quieres ayuda con este tema, como coach estaré encantada de echarte un cable.

Artículos relacionados:

La sensibilidad, lejos de limitarte, te puede proporcionar las alas que te permiten vivir tu vida plenamente. 
Si quieres saber todo sobre el rasgo para poder descubrir de que manera se manifiesta en tu ser, si buscas herramientas, ideas y consejos, te recomiendo mi último libro: Personas altamente sensibles.



lunes, 17 de abril de 2017

Consejos para organizar Encuentros PAS

Uno de los problemas de las personas altamente sensibles es que se encuentran muy solas, que se perciben como "bichos raro" y creen (porque el mundo se lo hace creer) que están mal y son demasiado susceptibles. Una vez que el PAS haya descubierto que su forma de ser no resulta ser tan única, sino que pertenece a un colectivo de un 15 a 20 por ciento de la población mundial, casi siempre se siente aliviado y menos extraño, pero esto no es suficiente. Se empieza a preguntar dónde están los otros PAS y siente una creciente necesidad de contactar con ellos. 


Es muy importante que, como PAS, llegues a conectar con otros PAS, preferiblemente en persona (aunque los grupos de facebook son una alternativa aceptable). Los que me conocéis, sabéis que insisto en los Encuentros, en crear un espacio (puede ser una casa, un lugar bonito, un museo, alguna sala de algún centro... sed creativos) en el que la gente pueda conocerse para intercambiar experiencias, vivencias, facetas del rasgo, para aprender los unos de los otros sin ser criticados o juzgados y para aprender juntos. 
Me encantaría organizar este tipo de reuniones para vosotros, pero me es imposible porque vivo en Palma y no conozco lugares aptos de otras ciudades, aparte, quizá, de Madrid. Por eso, quiero hacer un llamamiento dirigido a vosotros para que salgáis de la zona de confort y entréis en acción. Pensad que no lo hacéis por vosotros, sino para ayudar a un grupo de PAS.

¿Cómo empezar?
Si tienes facebook, empezar es fácil: Crea un EVENTO. Esto puede ser tentativo/orientativo y no te obliga a nada. Elige una fecha con tiempo, en "lugar" pones la ciudad dónde vives y el "sitio por determinar". Puedes hacer una pequeña descripción de lo que tienes en mente, un tema, a lo mejor, un horario... Luego comparte (en los distintos grupos y en tu muro si quieres) y espera. Puedes compartir varias veces. 
También puedes hacer posters simples pero atractivos (si quieres te puedo mandar un ejemplo) y colgarlos en lugares por los que crees que pasarán PAS (bibliotecas, herboristerías, centros/casas culturales, centros de yoga y artes marciales, escuelas de arte/baile/música, librerías... etc., etc.) Hazlo de tal manera que la gente puede coger tu número de teléfono o dirección de correo para que puedan contactar contigo. Y a partir de ahí, ¡a ver qué pasa!

Si quieres que vaya yo a dar una charla/taller
Me encantaría compartir la experiencia con vosotros, dar la cara, como quien dice :). Si sabéis de algún espacio donde se suelan dar conferencias; si podéis mirar las agendas culturales para ver dónde dan charlas y llamarles o mandarles un correo; si conocéis  salas de cultura en los ayuntamientos (que se ofrecen de forma gratuita) donde podría dar una conferencia y luego un taller de 3 horas, hacédmelo saber y hablamos. Es importante que no haya costes de alquiler, o que, por lo menos, sean muy bajos. Pensad que tendré que pagar billetes y estancia. Por eso es importante que pueda dar un taller y/o vender libros, porque mis recursos son limitados. 
En este caso el procedimiento es igual: crear un evento (en facebook), colgar posters en lugares relevantes, igual insertar un anuncio en agendas que son gratis...

¡Entre todos ayudemos a muchos! y recordad:
 ¡PAS = MÁS!

jueves, 9 de marzo de 2017

Entrevista RTV

Una entrevista que me hicieron hace unos días en Madrid... Una de las entrevistas en que todo fluye. Nos lo pasamos genial. Para escuchar pincha aquí.




sábado, 4 de marzo de 2017

Soy Altamente Sensible y quiero ser feliz

Está claro, no hace falta ser una persona altamente sensible para querer ser feliz, claro que no. Pero sí podría ser que una PAS tenga más dificultad en llegar a ese estado que alguien con una sensibilidad media. Y tampoco es que la felicidad dependa del grado de sensibilidad per se, pero sí puede estar relacionada con una serie de características inherentes al rasgo.  
Si preguntas a la gente qué les haría feliz, puedes recibir respuestas como: "ganar la lotería", "encontrar un/otro trabajo/mi vocación",  "tener éxito", "tener una casa en el campo", "tener pareja" o "tener un hijo",  pero también respuestas con, digamos, más consciencia: "que ya no haya más guerras", "que haya justicia/alimento para todos" o "que haya igualdad entre hombres y mujeres".  Una categoría aparte son respuestas de tipo: "conseguir ser menos sensible", "lograr que mi pareja/padres/colegas se esfuercen un poco más en entenderme/aceptarme", "que me llamen/visiten más mis hijos/hermanos  ya que nunca vienen y la soledad", "seré feliz el día que se mudan los vecinos porque no los aguanto", "que el mundo sea más sensible".
Lo sé, es una colección bastante dispar y ecléctica. Hay de todo. Pero un gran denominador común a casi todas las respuestas es el de buscar la felicidad fuera, colocar la responsabilidad en el mundo y, cómo no, la esperanza de que algo pase para que yo pueda ser feliz. Curiosamente, el  número de ocasiones en el que este tipo de deseos se cumplen, la persona vive un tiempo de bienestar, pero no tardará mucho en notar como empieza a brotar un nuevo deseo que, cuando se cumpla -esta vez seguro que sí- le hará de verdad completamente feliz. Y así un largo etcétera, por supuesto.
Vivimos en un tiempo en que "la felicidad" ha llegado a ser un producto. La publicidad, y de eso vive, está claro, nos quiere hacer creer que mientras falte X en tu vida, es imposible alcanzar la felicidad. ¿Qué pensar de la llamada "ley de la atracción"? Si consigues atraer X, te sentirás... feliz. Cuéntame, ¿lo has conseguido y te ha aportado felicidad?
Personalmente creo que lo de la felicidad tal como es presentado en los medios es una mentira, un mito. En primer lugar no depende de nuestro entorno físico (aunque puede contribuir, eso sí) y tampoco de las personas que juegan un papel en nuestra existencia. Las buenas relaciones te pueden hacer sentir bien, pero para que una relación sea buena también tendrás que contribuir o poner de tu parte. ¿Poseer más?, ¿la última moda y de las mejores marcas? Definitivamente no, ya que eso es una trampa en toda regla, visto que la última moda no existe porque siempre habrá algo nuevo, y si algo produce a la larga este deseo es insatisfacción, envidia y codicia - o sea, todo menos felicidad.
Ser feliz es, para mí, es una decisión propia. Tiene que ver con valorar todo lo que tengo, empezando por un cuerpo más o menos sano hasta el agua que sale del grifo y la manta que cubre mi cama. Con ver el vaso medio lleno. Con la gratitud. Con tener un trabajo con sentido. No se trata de tener muchas cosas. Ojo, hablo por mí; puedo entender que tú, que lees esto, quizá tengas una idea diferente. Pero cualquiera que sea tu idea, siempre se trata de una decisión tuya, de tu elección.
También creo que no es posible ni sería sano sentirte todo el tiempo igual de feliz, desde que te despiertas hasta que te duermes y todos los días igual. Las emociones se mueven, no son estáticas, y responden a lo que nuestros sentidos perciben.
Podrías preguntarte qué es lo que significa para ti la palabra "felicidad".
  • ¿En qué piensas cuando reflexionas sobre este concepto?
  • ¿Qué es lo que te hace feliz?
  • ¿Qué es lo que te hace sentir bien?
  • ¿Qué necesitas para sentirte en paz contigo mismo?


Lo que impide la felicidad
A veces tengo la impresión que a las PAS les cuesta más que a las no-PAS sentirse feliz o, por lo menos, sentirse contentas. Y si esto realmente fuera así, la verdad es que no me extrañaría. Mientras no seamos conscientes de nuestro rasgo, lo que conlleva y cómo influye en nuestra forma de ser, es muy probable que vayamos tropezando con algunas trampas que impiden una paz, una sensación de aceptación interior.  
La primera trampa en este sentido tiene que ver con uno de los pilares de nuestro rasgo: la manera en que gestionamos la enorme cantidad de información que nos llega. Seguramente habrás leído sobre nuestra tendencia a dar muchas vueltas a las cosas, de “rumiarlas” y de montarnos películas. Si además sabes que estas películas generalmente tienden a ser negativas y catastrofistas, está claro que este hábito no ayudará demasiado a que te sientas bien y feliz.
Otra trampa sería la tendencia de muchas PAS a compararse con otra gente. Curiosamente no nos solemos comparar con otras PAS, con gente como nosotros, sino que generalmente miramos con cierta envidia a aquellos que son más "fuertes" que nosotros, a los que son más duros, que aguantan más, que no se estresan, que no lloran... vamos, nos comparamos con personas no-PAS. Jamás en la vida llegaremos a ser como ellos, ya que somos PAS y nuestras cualidades son otras. Evidentemente todo tipo de comparación puede hacerte infeliz ya que parte de la idea del "vaso medio lleno" e impide estar contentos con lo que somos y lo que tenemos. Y no estoy diciendo que no puedas salir de tu zona de confort para mejorar aspectos de tu carácter o de tus circunstancias; al contrario. Creo firmemente en la necesidad de seguir aprendiendo y creciendo siempre.
Y la tercera trampa, que tiene que ver con las dos anteriores, es la trampa de criticar, de juzgar. Si sueles criticar (y esto, evidentemente va para todo el mundo), te garantizo que no puedes sentirte realmente feliz. ¿No me crees? ¿Conoces el motivo por el que se suele criticar?
Si una persona critica a otra persona casi siempre lo hace porque no puede/quiere comprender a la otra persona y para sentirse mejor o superior. La gente que critica suele tener la autoestima bastante baja, algo que vemos en muchas PAS. No es de extrañar pues, que muchas PAS tiendan a ser bastante críticas con su entorno pero también con ellas mismas. Que quede claro que criticar no es lo mismo que discernir. Discernir es objetivo mientras que criticar es subjetivo. Si criticas es imposible que te sientas bien, en paz o feliz. Criticar va unido a una actitud negativa y separatista, no pocas veces basada en, y alimentada, por el miedo. Lleva a la amargura y al victimismo. Sentirse en paz y criticar son incompatibles.


¿Qué puedes hacer para sentirte más feliz?
Resumiendo lo anteriormente expuesto, podemos decir que, si quieres sentirte bien contigo mismo y de cara al mundo, podrías empezar echando un vistazo a  los siguientes puntos, preguntándote con toda la sinceridad si podrías trabajarlos un poquito más:
  • No pretender ser otra persona diferente de la que eres; eres suficiente
  • Conocer tus propias necesidades/tus propios límites
  • Sentirte responsable de tus palabras, emociones y actos
  • Practicar la gratitud
  • Aceptar a cada persona como es
  • Darte cuenta que no se puede cambiar a los demás; tú sí puedes cambiar
  • No juzgar, no criticar; aprender a discernir
  • No compararte con otras personas
  • No montarte películas de cara al futuro, ni quedarte colgado en el pasado

Son pistas, son ideas. Es un principio. Hay muchas más cosas que uno puede hacer, por ejemplo aprender y practicar el mindfulness, hacer algún voluntariado, entrar en prácticas espirituales, buscar formas de expresión creativa... Cada uno sabrá qué le aportará esa sensación de bienestar, de satisfacción. Lo más importante es aquello que ya dije: tomar esa decisión de dejar atrás las quejas y el victimismo, de coger las riendas de tu vida y colocarte en la perspectiva del vaso medio lleno. ¡Buen viaje!


La sensibilidad, lejos de limitarte, te puede proporcionar las alas que te permiten vivir tu vida plenamente. 
Si quieres saber todo sobre el rasgo para poder descubrir de que manera se manifiesta en tu ser, si buscas herramientas, ideas y consejos, te recomiendo mi último libro: Personas altamente sensibles.