domingo, 1 de julio de 2012

Alta Sensibilidad y la motivación


“Un día despertarás y descubrirás que no te queda tiempo para hacer lo que soñabas. El momento para empezar a realizar tus sueños es ahora. Actúa”.
Paul Coelho

El tema de este mes está relacionado con el artículo del mes pasado en el cual os he hablado sobre la importancia de salir de la zona del confort, y con el hecho de que, con un poquito de suerte, este mes mi libro finalmente verá la luz. 
Para mí, escribir el libro claramente ha sido un proyecto para el cual he tenido que salir de mi zona de confort. De hecho, ha sido una lucha casi continua en varios niveles. Ahora, mirando hacia atrás, recuerdo la dificultad que a veces tenía para de sentarme cada (bueno, no cada) mañana para poner algo sobre papel. Encima ese algo tenía que tener sentido, tenía que aportar algo y tenía que ser entendible. Y muchas veces me costaba salir de la inercia, me costaba motivarme lo suficiente para entrar en acción. Y especialmente durante el último medio año, cuando el libro empezó a cobrar forma, he llegado a conocer profundamente a mi saboteador más grande, el Protector. No sé cuantas veces ese Protector me decía frases de tipo: 
−«La verdad es que no sé por qué haces esto. ¿Realmente crees que alguien va a querer leer estas cosas? ¿Quién te has creído que eres? Yo, si fuera tu, lo dejaría, ya que, total, todo que pretendes decir, ya se ha dicho. Venga, para ya con estas tonterías; estás perdiendo el tiempo. Búscate un trabajo útil.» 
A veces esta vocecita interior era tan fuerte, que me sentía completamente desanimada. Me costaba ponerle al saboteador en su sitio y solamente lo conseguí de verdad a partir del momento en que me di cuenta cual era su buena intención: protegerme del fracaso. Dicho de otra manera, lo que me frenaba, lo que me aniquilaba la motivación para seguir escribiendo no era otra cosa que el miedo de que mi libro no se vendiera. El Protector me robaba de mi motivación, de esa fuerza interior que nos mueve, que despierta nuestra voluntad para realizar algo que nos proporciona algún tipo de recompensa. 
Es evidente que será muy difícil salir de tu zona de confort mientras que no encuentres suficiente motivación para hacerlo; si no sabes para qué te tienes que esforzar o cual sería tu recompensa, difícilmente te pones en marcha. Las recompensas –según Maslow­– varían desde las más básicas como comida, techo y seguridad, al cariño, respeto y autoestima. Lo que nos motiva pues, es la satisfacción de una necesidad o un deseo. Estos deseos o necesidades pueden ser tanto de naturaleza material como ser de tipo emocional. 
Cuando yo hablo de salir de la zona del confort, me refiero especialmente a temas que tienen que ver con la mejora del potencial de la persona, con una mayor autonomía emocional. Salir de la zona del confort también puede ser el hecho de demostrarte a ti mismo que eres capaz de superarte. Para crecer de la manera que sea, es necesario aprender (hacer) cosas nuevas, es imprescindible arriesgarte de una manera u otra. Mientras que tengas la seguridad que la recompensa que buscas se va a dar, generalmente no será muy difícil generar la motivación necesaria. Bastante más difícil es, sin embargo, cuando no tienes ni idea de aquello que te espera o si habrá recompensa alguna. Entonces, ¿por qué hacer un esfuerzo si no sabes cómo va a ser el resultado, o si vale la pena correr algún riesgo? 
Pensamientos de este tipo nos llevan a la duda, y cuando aparece la duda, aparecen los saboteadores que empiezan a manifestarse con esas vocecitas que, por el motivo que ellos vean válido, intentarán convencerte de que el esfuerzo no vale la pena. Te desmotivan. 
Personalmente creo que el problema de la motivación no es tanto la motivación de por sí, sino su sombra, la desmotivación. Mientras que prestemos más atención a las voces de los saboteadores que a la voz de nuestro Yo ese núcleo de nuestro ser que quiere crecer y superarse no es difícil que nos desanimemos cada vez más. Aquello que en un principio parecía una idea fantástica, poco a poco empieza a convertirse en una pesadilla que literalmente nos pesa, que incluso puede darnos una sensación de desesperanza. Lo que entonces ocurre es que, cada vez que pensemos en lo que antes era una ilusión, nos viene la sensación de haber fracasado. Nos podemos llegar a sentir culpables. Y no olvidemos que la autoestima es un tema que tiene que ver mucho con la alta sensibilidad. 
Es por esto que os quiero sugerir de vigilar esas voces, de vigilar los saboteadores, también llamados los pensamientos limitantes; esos pensamientos que intentarán comerte el entusiasmo y la motivación. Que te paralizan. Intenta descubrir su función, intenta averiguar de dónde salen. Si, como en mi caso, te quieren proteger del fracaso, pregúntate e investiga cual podría ser el origen de su preocupación (¿has fracasado en el pasado y has sufrido mucho? ¿Tus educadores te han enseñado que es mejor no llamar la atención?). Intenta formarte una idea del supuesto fracaso que, según tus saboteadores, te espera. ¿Es realista? ¿Es grave? ¿Un fracaso es realmente un “fracaso” si consigues solamente en parte aquello que te habías propuesto? 
La contra-pregunta sería: Pero si no lo intento, aunque solamente en parte, ¿cómo podría saber si esa idea de fracasar es real? ¿Qué me impide empezar a realizar el primer paso de mi plan? Si me sale bien, ya tengo mi primera recompensa. Luego repito el proceso con el segundo paso de mi plan, y así sucesivamente, cada vez desenmascarando los saboteadores de turno. 
Y para volver al libro: no sé si será un éxito o no. Para mí lo más importante ha sido el proceso. Una vez que entendí el mensaje de mi Protector que solamente pretendía salvarme ante un supuesto fracaso, me di cuenta que nadie me podía garantizar el éxito, de la misma manera que nadie me podía garantizar el fracaso. Si yo pongo mi ilusión y hago lo mejor que pueda, no puedo hacer más. A partir de allí no está en mis manos. El proceso de crear ha acabado. Crear el libro era mi ilusión y con escribirlo he conseguido mi objetivo. Con esto he entrado en una nueva zona de confort y puedo empezar a buscar un nuevo reto, una nueva ilusión que me motive empezar una nueva aventura para superarme…
A lo mejor te gustaría investigar la relación entre tu manera de motivarte por un lado, y tus saboteadores por otro; a lo mejor te apetece tomar unas sesiones de coaching. Cada vez son más populares las sesiones vía Skype, un medio que resulta ser casi ideal para los PAS qué no viven en Mallorca, sino en la península o incluso en América del Sur. Si quieres saber más sobre el coaching y sobre mi forma de trabajar en sesiones presenciales o vía skype, no dudes en contactarme. Y si quieres más información sobre el libro y quieres saber cómo pedirlo, mándame un correo.

4 comentarios:

Arwen dijo...

Me ha gustado mucho el artículo, y sobre todo que coincide con la etapa en la que estoy, justamente en esa lucha de salir de la zoma de comfort y encontrar la motivación para independizarme economicamente de mis padres, y más siendo PAS y en un país como México a veces siento que se me cierra el mundo... tu artículo me ha ayudado mucho :)

Karina Zegers de Beijl dijo...

Gracias, Arwen, por tu feedback. Un abrazo.

Isidro Fuentes Hermoso dijo...

Hola Karina!!

Te felicito por el libro. He acabado de leerlo y me ha parecido muy interesante y práctico.

Es altamente recomendable.

un saludo.

sandra christiansen dijo...

ENORME!!! Y ADEMÁS AL FINAL HA SIDO TODO UN ÉXITO! PORQUE SEGÚN MI EXPERIENCIA HAS CONSEGUIDO MOTIVARME. UN ABRAZO!