lunes, 3 de junio de 2013

Altamente Sensible y “decir no”

Foto: eltarrodeideas.es
Tu madre te pide bajar al súper para comprarle algo (“es solo un momento”), tu amiga te pregunta si puede aparcar sus niños contigo porque tiene que hacer tal o cual cosa (“vuelvo enseguida”), tu marido te pide coserle ese botón de su camisa (“no te cuesta nada, ¿verdad?”), tu jefe te pregunta si quieres llamar a veinticinco clientes para comunicarles un tema muy importante (“ya lo verás, lo harás en un plis-plas”)…  Y seguramente tienes tus propios ejemplos y no pocos, ya que el día a día está lleno de pequeñas situaciones de este tipo.

No es que no quieres ayudar. ¡Faltaría más! Al final y al cabo eres PAS, y como PAS siempre estás dispuesto de echar un cable. Y encima es más que probable que ya te hayas dado cuenta lo que otra persona necesita antes de que ésta lo tenga claro. No os cuento nada nuevo, los PAS somos salvadores natos.

En la mayoría de los casos no hay ningún problema con prestar ayuda, con echar un cable o hacerle un favor a alguien, y generalmente nos encanta hacerle feliz a la otra persona. No obstante, seguramente te ha pasado alguna (o más veces) que has dicho aunque en el fondo no te sentías bien porque en realidad te hubiera gustado decir no. No tardas en arrepentirte de haber dicho y te das cuenta que te tenías que haber negado porque estabas cansado, porque justamente tenías el plan de desaparecer con un buen libro, porque tenías la intención de hacer una excursión o por lo que sea.

¿Por qué cuesta tanto “decir no”?
Existen varios motivos que hacen que decirle “no” a alguien puede costar. Vamos a ver cuáles son:



  • Quieres ayudar, y ayudar es algo que te viene de manera automática. Además es lógico y es natural. Ayudar es una cualidad positiva.



  • En cada uno de nosotros vive el deseo de que los demás nos ven como una persona simpática. Queremos gustar. Temes que no gustarás si dices no, si te niegas a hacer aquello que te piden. A lo mejor escuchas una vocecita que te dice que decir no es egoísta.



  • No te atreves decir no porque tienes miedo de que la otra persona se enfade y tienes alergia a los conflictos.



  • No sabes cómo formular un no y el  ya se te ha escapado antes de que te hayas podido frenar, y por no querer quedar mal lo asumes y haces algo que no quieres hacer.



  •  Dices sí desde el respeto que sientes por la otra persona, porque entiendes que esa persona (alguien mayor, tus padres, un profesor…) simplemente se merece un .



  • Decir  es la opción más fácil. La experiencia te ha enseñado que decir no te hace sentir culpable. Encima puede pasar que, siendo PAS, si a pesar de esto decidas decir no, luego te auto-castigas porque te ves como una mala persona, como un egoísta. La culpabilidad es un factor de mucho peso.
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    Generalmente todos, o por lo menos varios de estos motivos juegan un papel en el momento en que alguien te pide algo, como tu tiempo, tu energía, tu colaboración, algún objeto, etcétera.

    Por qué “decir no” a veces es necesario
    Evidentemente no hay que decir no a todas las preguntas o peticiones. A contrario, creo que en la vida conviene decir a la mayoría de las cosas que vayas encontrando. Pero tiene que ser desde la libertad, tiene que ser una decisión libre, el resultado de una consideración libre de miedos, inseguridades y más influencias de este tipo. Como PAS es sumamente importante conocer tus propios límites y vigilarles. Sé honesto en tus emociones, en lo que sientes. Sé honesto en tus necesidades personales. A nadie le interesa alguien que dice sí y que luego pone mala cara. Saber decir no sin sentimientos de culpabilidad te hace libre. ¿Por qué es tan importante saber decir no?
    • Genera respeto. Quien siempre dice  a todo, curiosamente no es percibido como una persona simpática, más bien como alguien amable pero tontín. La persona que sepa contestar con claridad es una persona que es valorada, y es respetada como alguien con opinión propia.
    • Es mejor de decir menos veces para poder hacer las cosas de buena gana y con entrega. Un trabajo bien hecho y terminado a tiempo tendrá como resultado que la gente te vea como fiable. Procura limitarte a cosas que sabes hacer bien.
    • Si consigues decir no, te puedes ahorrar mucho estrés. Decir sí a todo el mundo, intentar de complacer a todo el mundo, cuesta muchísima energía; más de lo que podrás (re)generar. La consecuencia directa de un déficit de fuerzas es estrés. Como PAS, ¡no te olvides de cargar tus pilas a tiempo!
    ¿Cómo se dice “no”?
    Claro, esta es la pregunta clave. Si alguien te pide ayuda y contestas con un “bueno, no sé” te puede generar problemas y malos entendimientos, porque, aunque en tu mente a lo mejor crees que has dicho no, en realidad solamente has dicho que no lo sabes con lo cual la otra persona puede pensar que lo harás. Decir no de una manera educada y amable, con toda la calma y sobre todo con claridad puede parecer difícil, pero en el fondo no lo es tanto.

    Evidentemente depende de las circunstancias y de la pregunta que te hacen, pero a continuación te daré unas “formulas” que te pueden servir de base. Recuerda una situación en que has dicho que sí, mientras que en el fondo te hubiera gustado contestar que no y busca la fórmula adecuada. Luego, y esto es importante, dilo en voz alta. No una vez, sino varias veces. Nota el sentimiento que esto te produce. Practicar con este tipo de formulas te ayudará ganar seguridad y naturalidad en el momento en que las necesitas.
    •     “Anda, que bien que hayas pensado en mí. Gracias, pero como en este momento no me va bien, te digo qué no. No lo puedo hacer”.
    •       "Me encanta la idea! Y qué pena que tengo muy poca experiencia en este campo. No lo puedo aceptar, porque me he prometido que solamente quiero hacer cosas de las cuales estoy seguro poder hacerlas bien”. 
    •       “Uf, no lo sé. Me parece que hay un elemento que no es del 100% honrado. Pues, no, no lo hago”.
    •       “¡Qué pena! De verdad que me hubiera gustado ayudarte, pero no puedo. Tengo otras cosas por hacer, y tengo compromisos. Igual la próxima vez hay más suerte”.
    •   “Me pides mucho. A lo mejor puedes ser un poco más específico. ¿Qué es exactamente lo que quieres que haga?” (Una vez que lo tienes claro, puedes volver a valorar la pregunta. Llegar a un acuerdo específico es tan importante como dar una respuesta clara).
    Y para terminar:
    Existe una solución intermediaria para aquellos que, a pesar de las formulas, les sigue costando decir no. Si te pasa que, por el motivo que fuera, no sabes que te conviene contestar, o si necesitas tener más información o más tiempo, a lo mejor te sirve la siguiente respuesta: “Entiendo tu pregunta y entiendo lo que necesitas, pero en este mismo instante no te puedo dar una contestación. Necesito un poco de tiempo para pensarlo. ¿Me lo vuelves a preguntar la semana que viene?” Verás que, en la mayoría de los casos, no te lo vuelven a pedir porque mientras tanto han encontrado otra solución.

    También encontrarás situaciones que no permiten una contestación negativa. Esto te puede pasar cuando, por ejemplo, formas parte de un equipo de trabajo que, como grupo, ha aceptado algún encargo. En este tipo de casos conviene obtener y dar claridad sobre la parte del trabajo que te corresponde. Determina tus límites y obsérvalos. No caigas en esa trampa PAS de ofrecer hacer el trabajo que le toca a otra persona: ¡cada uno lo suyo!

    Espero que, con estos consejos, te resultará más fácil decir no cuando sientes la necesidad de hacerlo. Si estás ante una situación que te pide un no, y si quieres practicar y prepararte bien, a lo mejor te gustaría tomar una sesión de coaching. Un no bien claro y convencido en determinados momentos te puede ahorrar muchos problemas. 


    4 comentarios:

    Max Elmo dijo...

    This is extremely useful. Saying NO is one of the hardest actions one can go for along the day

    Anónimo dijo...

    Es un blog magnifico, me encanta, me está ayudando a entenderme y aceptarme, que era lo que no hacía, siempre quería cambiar.
    Me siento muy identificada con lo que pone, me pilla en un momento de revolución interior, de haberme enfrentado a mis propios temores, a decir no muchas y a discutir con quien ha hecho falta, estoy supercontenta, gracias.

    cosasdewala dijo...

    Madre mía!!!. Llevo años luchando por aprender a decir NO, después de mi último ataque de ansiedad, decidí que debía aprender.
    Me cuesta taaaaanto trabajo, ya lo he conseguido en varias ocasiones pero he sentido culpa, mucha culpa, aún sabiendo que era lo mejor para mí.
    Y esa culpa un malestar que me deja OFF, esa necesidad obligada de cerrar los ojos y dormir, cargar pilas.
    Cuanto me gustaría encontrar un profesional o un grupo que me pudiera ayudar, vivo en Murcia, si sabéis de alguien, me encantaría.

    cosasdewala dijo...

    Madre mía!!!. Llevo años luchando por aprender a decir NO, después de mi último ataque de ansiedad, decidí que debía aprender.
    Me cuesta taaaaanto trabajo, ya lo he conseguido en varias ocasiones pero he sentido culpa, mucha culpa, aún sabiendo que era lo mejor para mí.
    Y esa culpa un malestar que me deja OFF, esa necesidad obligada de cerrar los ojos y dormir, cargar pilas.
    Cuanto me gustaría encontrar un profesional o un grupo que me pudiera ayudar, vivo en Murcia, si sabéis de alguien, me encantaría.